El gobierno bajo el cual se van a conmemorar los cincuenta años del golpe de 1976, es el de una decidida transformación económica que sabe que para persistir debe ser cultural.
Cincuenta años atrás vivimos el horror de la dictadura cívico-militar. A cincuenta años de entonces vivimos hoy el horror de una sociedad en decadencia, acaso enlazada a aquel momento por hitos como el de la deuda externa, el Fondo Monetraio Internacional y la financiarización de la economía. Una sociedad en decadencia que es otra sociedad. Habrá que tratar de desentrañarla con otras herramientas para poder entenderla y así explicarla.
Este 24 de marzo nos encuentra en un tiempo de definiciones ya que nos encontramos en un momento en el que se comenzará a definir un nuevo ciclo (el cuarto) de una batalla que, como todas las que se basan en la confrontación de representaciones, nunca se salda definitivamente.
El '76 es repetición y conjura. Continua como patrón de acumulación, miedo a la sanción y saber penoso de una sociedad incapaz de desarrolar sus posibilidades; y se lo subvierte cuando se desarrollan contrapoderes colectivos capaces de hacer de la política una forma de conocimiento vivo sobre la base de la revalorización de la existencia común.