Bruno Carpinetti desarrolla en esta nota la idea de que en un mundo atravesado por crisis - climáticas, económicas, políticas - la tentación de cerrar, de endurecer, de simplificar, es fuerte. En ese sentido, Carpinetti sostiene que "Todos somos inmigrantes” no es una consigna moral, sino un dato antropológico, una verdad incómoda para cualquier proyecto que necesite fronteras rígidas para sostenerse.