Frente al griterío desquiciado del gobierno, que encubre negocios para una reducida minoría, debe levantarse otro discurso y otra forma de comunicación popular que ofrezca claridad a las mayorías nacionales.
Son 72 senadores los que tienen el deber histórico de rechazar el delirio colonial, la entrega descarada y el cercenamiento de derechos contra el pueblo argentino aprobado por 142 diputados.
El actual panorama político bajo el gobierno de Milei no debe entenderse como la cristalización definitiva de un país tomado por las grandes corporaciones, por ello urge construir una perspectiva política diferente, con un discurso convincente capaz de convocar a la esperanza y al involucramiento personal.