Los Mundiales no significan cortinas de humo. El fútbol no produce éxitos ni fracasos políticos o económicos, aunque los actores de la política crean lo contrario y actúen en consecuencia.
Parece, hay que saber sufrir. Sufrir y mucho, claro que en términos futbolísticos. Nos toca Suiza el próximo sábado en la ciudad de Kansas, y de seguir, por ahí están Inglaterra y Noruega, con el bueno de Harry y el témpano Haalan, dos monstruos del gol.