El Macri que todos vieron el domingo en el primer debate presidencial, fue el de siempre pero sin la cobertura de medios y periodistas que en un exceso de obsecuencia han llegado a compararlo con Mandela o con Gandhi.
Martín Kohan reflexiona en torno al debate presidencial del domingo pasado y plantea una serie de interrogantes: ¿Qué sucede, en un debate, con el hábito de decir cualquier cosa, qué sucede con la premisa de que lo que los otros digan no importa? ¿Qué clase de intervenciones habilita?