Teatro Abierto enfrentó a la dictadura desde el escenario con las armas del arte. La huella que dejó la experiencia de Teatro Abierto aún perdura. El problema es que las huellas de la dictadura también acechan el presente.
“La noche dos veces”, de Mora Monteleone, una obra que transcurre durante dos noches, una en abril de 1982, en el comienzo de la Guerra de Malvinas, y la otra, diez años después, en 1992, cuando la Argentina está consolidando su frágil democracia. Malvinas en un excelente espectáculo.
La novela de Violaine Bérot, “Como bestias”, llega al teatro bajo la dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz. Un espectáculo de rara hermosura y gran coraje que trae desde el escenario ecos de otros sonidos que los argentinos conocemos muy bien.
“Paraíso”, la obra de Inmaculada Alvear, con dirección de Ignacio Rodríguez de Anca e interpretada por Luciano Cáceres, es como una bomba que cuando estalla esparce una pegunta central: qué es lo que asoma como fantasmática social en el hecho de un corazón trasplantado al cuerpo de un hombre poderoso.