La Corte Suprema de Justicia trata de imponer su candidato en el Consejo de la Magistratura y dictarle al Senado cómo debería funcionar y ordenar sus bloques.
Da la impresión de que al kirchnerismo, o a parte de su dirigencia y de su militancia, no le cae la ficha sobre la especificidad del monstruo que está enfrente, que no es Milei, sino el establishment argentino que da apoyo y financiamiento al actual experimento neocolonial.