Francisco asumió un rol que desbordó el clásico límite espiritual: decidió intervenir en el orden económico y social de manera explícita, algo que resultó desconcertante para muchos.
Mientras se deconocen los términos de la conversación que Juan Grabois mantuvo con el magnate de Palantir, Julián Axat piensa en este artículo una línea de pensamiento autóctona y latinoamericana, que rechace los principios trasnhumanistas y aceleracionistas que llevan al darwinismo social.