En Hungría, Victor Orbán acaparó el resentimiento electoral contra la clase política tradicional permitiéndole el ascenso al poder, pero el desgaste de su gobierno hizo que el pueblo húngaro comenzara a resentir contra él y sus políticas. Y ahora perdió las elecciones. ¿Le estará ocurriendo lo mismo a Trump y a Milei? ¿O será que las derechas recalculan y cambian de figurines para volver a capturar los mismos sentimientos?