censura

30 enero, 2021

La palabra perro muerde: Cultura de la cancelación, correccionismo y comisariados morales – Por Esteban Rodríguez Alzueta y Leandro de Martinelli

Los autores de este artículo sostienen que la cultura de la cancelación se organiza en función de cánones morales políticamente correctos. Cada uno de esos gestos cancelatorios son cristalizaciones apologéticas de lo “políticamente correcto” que constituye una forma sutil de ejercer la censura y evitar las querellas. Afirman que esa censura está basada en el correccionismo que es, también, una manera de balizar los debates ajustándolos a patrones morales que erosionan o debilitan los intercambios. La cultura de la cancelación, entonces, está hecha de exclusiones. Es una manera de anular al otro, descalificarlo hasta la neutralización, y deportarlo si es necesario. Las cancelaciones no están hechas de derecho de réplica. Una persona cancelada es una persona proscripta hasta que el olvido, si tiene suerte, haga su trabajo paciente o vengan otros vientos.  
30 noviembre, 2024

COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 – POR MAGALI BESSON

¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.
23 marzo, 2026

Información y propaganda en la dictadura – Por Héctor O. Becerra

Los procedimientos comunicacionales de la dictadura se constituyen en un hito importante digno de estudio ya que allí podemos rastrear antecedentes acerca de cómo se está comunicando hoy.
17 abril, 2026

Digitoperiodismo – Por Rafael Bielsa

En tiempos en que demasiados juegan al oficio mudo, es vital ejercer el oficio del mundo: dar voz a lo que ocurre. El periodismo, siempre importante, se revela hoy como indispensable. Para mirar al mundo desde un punto de vista emancipatorio, hay que distinguir las continuidades, para denunciarlas, y las rupturas, para tratar de ser coherentes. El periodismo, nuestro periodismo, tiene esa encomienda: debe permitir a la nación desafiarse a sí misma, para saber quién es.