Mario Goloboff realiza una semblanza de Macedonio Fernández y plantea un interrogante en torno a Macedonio: la relación implícita que se fue constituyendo entre aquel escritor y pensador, y los aires de época de los años setenta.
Julio Cortázar durante toda su vida sintió, pensó y escribió entre dos ciudades, Buenos Aires/París. Mario Goloboff sostiene que esta idea de la fusión de ciudades obedece a cierta estética “metafísica” de Cortázar sobre simultaneidad de tiempos y de espacios.
La cultura y el destino del pueblo judío no sólo atrajeron a Borges por razones éticas y humanas sino también por sus alicientes literarios. Las ideas mismas sobre el libro, la escritura, la lectura, cierta sacralidad de lo verbal, reconocen en la herencia judía, si no el aporte único, una fuente irremplazable para la formación de las concepciones borgianas.