En esta primera entrega Mario de Casas hace hincapié en la efectividad con que el lenguaje de los sectores dominantes legitima una humillante subordinación y entrega del país.
En la segunda entrega de La independencia que nos falta, Mario de Casas sostiene que la formula del desarrollismo debe invertirse: no era “la industrialización” la que iba a romper el atraso ganadero, sino la ruptura del estancamiento ganadero -y primario en general- lo que hubiese hecho posible un desarrollo industrial autónomo.
No hay industrialización sin energía y sin petróleo, y no hay desarrollo ni transformación para una Nación sin el Estado como motor, conducido por los sectores populares y sus aliados con una amplia participación del capital nacional.
El presidente Milei, durante los festejos del 9 de julio en Tucumán, dijo que su gobierno es el promotor de la "Segunda Independencia" argentina, declaración que contrasta con la política de subordinación a los Estados Unidos de Norteamérica.