El Disneyfútbol de Estados Unidos maneja el campeonato a su antojo y el hecho cultural significativo es que alejaron de los mundiales a los pobres y las clases medias.
La FIFA que "gobierna" Trump decidió levantar la sanción que había impuesto por expulsión al goleador y figura de EE.UU. Un golpe de nocaut al reglamento, la ética, al deporte y al fútbol.
Los jugadores argentinos recibieron el "trapo" y lo mostraron al mundo con alegría y celebrando su notable victoria contra Inglaterra. El poder simbólico y de difusión que tuvo esa actitud liquidó en segundos a los censores que "ocupan" Olivos e inquietó al gobierno británico.