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8 septiembre, 2026El fundamentalismo del presidente impregna todo lo que aborda: desde la economía a la religión, desde la educación a la cultura, en una enajenada mixtura entre la escuela austriaca, la biblia mal digerida y el medioevo.
Por Hugo Presman*
(para La Tecl@ Eñe)
Un presidente con evidentes desequilibrios. Un gobierno delegado en la hermana, quien nunca había incursionado en política y que ejerce un dominio superlativo sobre el hermano-presidente. El fundamentalismo recorre todo lo que aborda el liberticida: desde la economía a la religión, desde la educación a la cultura. La mixtura de la escuela austriaca, la biblia mal digerida y el medioevo, un coctel explosivo. La crueldad y el bullying como políticas de Estado. Celebrar el dolor ajeno y hacer de las mentiras y las falacias instrumentos de las políticas gubernamentales. Hacer del autoelogio, la exteriorización clara de haber archivado el pudor. Ser felpudo de los poderosos e implacable con los débiles. Haber emprendido una cruzada contra la Argentina moderna, desde el desarrollo nuclear a la ciencia. Un país al que la locura se le volvió cotidiana.
Un presidente ganador del Nobel en desubicación
Pedrito tenía 10 años cuando el presidente Milei lo recibió por primera vez en la Casa Rosada. Al final de la visita le regaló libros de economía para adultos especializados en la materia. Uno de ellos era «La economía en una lección» de Henry Hazlitt, cuyo prólogo es de Milei. A un chico de 10 años le regaló libros de economía con la dedicatoria: «Para Pedro, por convertirse en un guerrero de la libertad. ¡Viva la libertad, carajo!».
En la audiencia con el Papa Leon XIV, le obsequió libros de su admirado Jesús Huerto de Soto que sostiene las mismas posiciones del candidato Milei acerca del Papa. En vida de Francisco, el libertario español había declarado: «Francisco ya está viendo que el Estado es como institución la encarnación del Maligno en la Tierra». Sostiene que Dios es «libertario» y que el mensaje de Jesús defiende la libertad individual por encima del colectivismo o la intervención de la comunidad. Sus diferencias se exteriorizaron cuando el papa Francisco advirtió sobre los peligros del individualismo extremo. El economista español replicó estas advertencias bajo la defensa de que la sociedad se regula sola de manera espontánea, sin necesidad de mandatos estatales.
Milei transita inexorablemente por la banquina del ridículo desde que intentó polemizar con un chico autista de 12 años, Ian Moche, a quien le atribuyó una falsa militancia kirchnerista, y luego se negó a rectificarse.
En Davos les dijo a los mayores millonarios del planeta: «Ustedes, son todos unos zurditos».
En la apertura del ciclo lectivo en el Instituto Cardenal Copello, ante alumnos secundarios, intentó hacer humor cuando dijo: «El burro tiene éxito por insistidor, no por lo otro… ¿Se entendió, no?». Cuando dos alumnos se desmayaron en el escenario, respondió con un pretendido chiste y una chicana: «Juro que no los nombro más a los zurditos», sin interrumpir su discurso.
En la exposición de su programa de gobierno en el colegio donde cursó el primario y el secundario, afirmó: «Tenemos una convicción fuerte de que la madre de todos los males es el déficit fiscal, que tiene distintas manifestaciones. Después lo que hacen los inmorales de los políticos… ¿Ustedes cómo se sentirían si sus abuelos se fueran de joda y les pasaran la cuenta a ustedes? Estarían recalientes»… “Los políticos lo que hacen es irse de fiesta y pasar la factura a generaciones que ni siquiera nacieron y algunos además intentan matar: los asesinos de los pañuelos verdes”… «Para mí el aborto es un asesinato agravado por el vínculo»… «Los jóvenes llevan menos tiempo en el mecanismo de lavado de cerebro, que es la educación pública». Paradoja importante: Milei tiene de Ministro de Economía al mayor endeudador de la historia.
Pasaron más de dos años. Milei fue invitado por Mauro Berenstein, el presidente de la DAIA, a la conmemoración de los 90 años de la creación de la ORT, que en su página institucional sostiene que «su misión fundacional de educar para la vida y su principal objetivo es el de favorecer la formación de ciudadanos lúcidos, solidarios, competentes y socialmente responsables de promover la mejora de la calidad de vida de cada individuo y del colectivo social del que forman parte». Todos esos objetivos son antagónicos con la prédica y la instrumentación de Milei. Como se ve, al presidente de la Nación y al de la DAIA, no los une sólo la ideología y la defensa acrítica de Israel, sino también la desubicación compartida. Invitar, entonces, a un presidente como Milei, a quien no le interesa el auditorio sino propagar su discurso hermético, cerrado, dogmático y medieval, donde la solidaridad brilla por su ausencia, donde la mejora del colectivo social no integra su escala de valores y donde la exaltación de lo individual se exacerba hasta lo superlativo, implicó el encuentro entre dos desubicaciones bajo el motivo de la invitación y su aceptación se encuentra en otro ámbito. Para el presidente, hablarle a una muestra de un grupo etario que lo votó masivamente, en la cual ha disminuido su influencia; y para el presidente de la DAIA, según la denuncia de un ex directivo de la institución, Pablo Moscovich, apuntarse para algún cargo ministerial en un segundo mandato del liberticida.
El discurso de Milei en la ORT
Milei se caracteriza por la simpleza en su discurso, por sus interpretaciones antojadizas, por una línea divisoria elemental e infantil entre buenos y malos, por una imaginación febril surcada por mentiras y asentada en falsedades. Que en un ámbito donde se imparten conocimientos, se plantee una hipótesis del origen del creacionismo bíblico, omitiendo la teoría de la evolución, es desde un principio un escamoteo al conocimiento, una forma tramposa de la enseñanza. Milei adscribe al creacionismo, una creencia o doctrina que sostiene que el universo, la tierra y los seres vivos se originaron por la intervención directa de un creador. Por eso se ciñe al relato bíblico. El evolucionismo sostiene que los seres vivos cambian y se diversifican a partir de un ancestro común mediante mutaciones genéticas y a través de la selección natural a lo largo de miles de millones de años. Durante largo tiempo y hasta el siglo XIX, imperaron ideas creacionistas que esencialmente afirmaban que una entidad superior había insuflado vida a la materia inerte, surgiendo así seres vivos inmutables a los que se negaba la posibilidad de evolucionar. Con el desarrollo de las ciencias durante el siglo XVIII, los naturalistas comenzaron a mostrar creciente incomodidad frente a las concepciones fijistas, lo que dio lugar en el siglo XIX al surgimiento de las primeras teorías evolucionistas. Posteriormente, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace formularon algunas de las ideas más disruptivas y revolucionarias en la historia de la humanidad: la teoría de la evolución de las especies, con la selección natural como principal motor del cambio evolutivo.
En una interpretación fantasiosa y falaz de la Biblia, Milei sostuvo: «El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de la ley para que después de la caída el trabajo continuara -leyó-. «No lo inventó el hombre; el hombre lo descubrió al obedecer. Está inscrito en los diez mandamientos, en el orden moral que el Creador estableció antes que existiera cualquier Estado o cualquier mercado. No restaura la dotación divina que se perdió. No devuelve al hombre la capacidad infinita que tenía en el Edén. Pero es el único sistema que, en consonancia con la ley de Dios, permite que el hombre trabaje, innove, descubra tecnología y genere prosperidad dentro de sus condiciones actuales». El capitalismo es, según Milei, el sistema que Dios preparó una vez que expulsó a Adán y Eva del paraíso. Después intuye que «el mandamiento no robarás es para garantizar la propiedad privada, porque sin ella no hay mercado». «Si el fruto de mi trabajo puede ser confiscado por otro, ya sea un ladrón o un Estado que redistribuye por la fuerza, desaparece el incentivo a producir. La propiedad privada no es una convención humana arbitraria. Es el reconocimiento de que el trabajo del hombre le pertenece, porque el Creador mismo lo instituyó así». Entonces, el capitalismo, la propiedad privada, el mercado son concepciones divinas. «El capitalismo es el orden que Dios pensó; lo que es contrario a Dios es Satán». En pleno siglo XXI, en el discurso de Milei, Satán está presente y lo corporiza en el marxismo. «Cuando uno rechaza la ley de Dios, cuando adscribe al marxismo, el resultado no es incierto. El marxismo no es simplemente una teoría económica alternativa con errores técnicos corregibles. Es algo mucho más serio. Es el Estado como Dios sustituto, como Dios absoluto y sin rendición de cuentas. Es el intento más ambicioso y más devastador de reemplazar el orden divino por el orden humano». Declara al marxismo como una teoría satánica. «Marx era satanista. Sus propios textos de juventud revelan el drama Oulanem. Anagrama de Manuel, nombre bíblico de Cristo. Es un himno a la destrucción y el odio contra el Creador. El programa marxista, en lugar de traer el paraíso, te trae el infierno; es el programa opuesto al programa de Dios». El escritor Sergio Olguín descubrió el error de Milei en cual basa la caracterización de satánico de Marx: «Citó una obra teatral de juventud de Karl Marx ‘el drama Oulanem’ y confunde al personaje con el autor, pone en un mismo nivel la obra teatral de un veinteañero con un tratado de filosofía y economía política (como El Capital) que cambió el mundo». Que quede claro: no lo dijo Marx, sino uno de los personajes de su obra.
Luego, su exposición, además de descalificar a la oposición para ubicarse en un nivel superior, que evidencia un complejo de inferioridad harto evidente, afirma: «Llamarlos adversarios es darles una estatura moral que no tienen”, y alentó a algunos estudiantes a denostar a los periodistas. Finalmente se precipita a una versión de los cuentos de hadas: «La vida y el bien de un lado; la muerte y el mal del otro. No hay tercer camino. No se dejen engañar, no hay tercer camino. O eligen el bien o eligen el mal. Elegimos el bien, prosperamos. Elegimos el mal, nos hundimos. No hay mucho más que hacer», les dijo a los jóvenes. Por si hacía falta, se puso de ejemplo. «Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra. Cuando domina el impío, el pueblo gime. Proverbios 29. 2», leyó. «El rey que obedece la ley perdura; el pueblo que obedece la ley, prospera. La nación que honra el orden divino recibe la bendición de ese orden. Y la que lo rechaza recibe su consecuencia. No como castigo arbitrario, sino como resultado lógico, inevitable, inscripto en la naturaleza misma de las cosas desde el principio de los tiempos. Yo lo entendí y es por eso que gobierno como gobierno». En una escuela laica se invoca «el orden divino» o «el castigo inscripto» en la naturaleza misma de las cosas desde el principio de los tiempos y de Satán. En nombre de una presunta modernidad económica, se diseña un enclave colonial y una cultura del medioevo.
Terminó con su sonsonete: «Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y, ¡viva la libertad, carajo!».
El semiólogo y escritor italiano Umberto Eco fue premonitorio cuando, hace más de dos décadas, escribió: «El día que el fascismo vuelva no va a decir ‘soy el fascismo’, va a decir ‘soy la libertad’».
Pedirle coherencia a Milei es como pretender que los provocadores duros, con fortaleza de cartón, como Adorni, Espert y Cerimedo, no lloren desesperados cuando la taba se da vuelta. Por eso en su discurso en el Instituto Copello habló de adoctrinamiento en la escuela pública: «Otra cosa que pasa es que los jóvenes llevan menos tiempo expuestos al mecanismo de lavado de cerebro que es la educación pública, independientemente que sea de gestión estatal o privada, porque cuando determinan los contenidos, están recontra rojos los contenidos. Entonces, eso también favorece, no está expuesto, o sea, porque entre tener la cabeza contaminada y tenerla limpia, prefiero la limpia». (SIC)
Como era de esperar, la conducción de la DAIA defendió el contenido de la exposición y su presidente aseguró que la charla se enfocó en la ética, los valores y el liderazgo, y descartó que se hubiera tratado de un acto de militancia política. La diputada nacional Sabrina Ajmechet, historiadora, ex PRO, hoy libertaria, presidenta del Foro Argentino contra el Antisemitismo, justificó la incitación a los abucheos realizada por el presidente por su autenticidad.

Milei patea la biblia y la civilización judeocristiana
El plan económico de Milei se caracteriza por su insensibilidad llevada al grado de crueldad. Su símbolo fue la motosierra. Sus aliados y quienes le dan su soporte económico, y para los que gobierna, son los mercaderes que Jesús echó del templo. Todo ello basado en una montaña de mentiras y falacias. Milei, en sus discursos, describe un escenario idílico donde todos los índices son positivos. Subordina las estadísticas oficiales a sus necesidades de interpretación. Puede violentar la lógica y la historia impunemente ante una sociedad anestesiada por esas mentiras. Milei convirtió la verdad en un cadáver y a la mentira en un veneno.
Puede invocar el índice de precios mayorista cuando la inflación, que iba a empezar con cero, siempre fue la minorista; puede reducir la pobreza en once millones de pobres y al día siguiente en quince millones y así hasta el infinito. La trampa está en una canasta absolutamente desactualizada, donde los servicios pasaron – bajo la política económica libertaria – de incidir del 6% al 15%, y en la falsificación de los ingresos de los trabajadores informales, que se los hace figurar con ingresos 60% superiores a los formales.
Una de sus insuperables mentiras es aquella que sostiene que «si se mira el PBI per cápita entre el año cero y el año 1800 solamente crece el 40% o sea que el mundo crecía a un ritmo del 0,02% anual per cápita». Nadie media el PBI en esa época, y menos extendida al mundo entero. Es como decir que María viajó en un moderno avión de EL AL y Jesús nació en una moderna clínica de Tel Aviv en el año cero. ¿Para qué le sirve a Milei la mentira grosera y absurda? Es para afirmar que con ese crecimiento per cápita entre cero y 1800 años se necesitaron 3500 años para poder duplicar el ingreso per cápita. En cambio, con el capitalismo, la tasa del PBI per cápita se multiplica prácticamente por 33 porque salta al 0,65% anual. Fantasía pura: no hay medición mundial del PBI de la época de la Revolución Industrial.
Muy apegado a encontrar justificación para su gobierno en los diez mandamientos, que tiene su morada en los adelantos de su libro «La moral como política de Estado», deja en claro que su arquitectura política y su accionar viola el mandamiento 8: «No darás falso testimonio ni mentirás». Las permanentes justificaciones de sus despropósitos en El Uno (como denomina a Dios) viola el mandamiento 2: «No tomarás el nombre de Dios en vano»; su relación conflictiva con sus padres, a los que llamó simplemente progenitores, lastima el mandamiento 4: «Honrarás a tu padre y a tu madre».
El incremento de los muertos entre los jubilados, superior al nivel de la pandemia; el aumento de los accidentes de tránsito al haber desaparecido la obra pública; el castigo despiadado a los discapacitados; la privación de remedios a los enfermos oncológicos; la disminución significativa de las prestaciones del PAMI; la eliminación de las regulaciones que provocó los casi cien muertos por el Fentanilo, es sólo una muestra. El índice récord de suicidios, que supera la suma de los muertos por homicidios y accidentes de tránsito, entre los que deben contarse los despedidos, a muchos de los cuales se los estigmatiza si son trabajadores estatales como parásitos y luego se celebra sus despidos, conforma una suma que bien contada tal vez empalidezca los muertos de la dictadura genocida, la que asesinaba, a diferencia del gobierno de Milei, que en general deja morir. Por lo tanto, está claro que es violentado el mandamiento 5: «No matarás».
La gigantesca transferencia de ingresos de abajo hacia arriba, que es un robo colectivo, y los individuales que van del ANDIS a Libra, y la protección y defensa obstinada de colaboradores con consumos postergados como Espert y Adorni, incumple largamente el mandamiento 7 que dice: «No robarás».
Otros políticos, empresarios, jueces, periodistas o comisarios atropellan algunos de los 10 mandamientos, pero a diferencia de Milei, tienen la prudencia de no cubrirse hipócritamente con su cumplimiento.
La DAIA, Milei y los judíos
La DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) es en teoría la representación política de los argentinos judíos. Oficialmente dice «representando a las instituciones judías argentinas, luchando contra el antisemitismo, promoviendo los derechos humanos, diálogo interreligioso y convivencia respetuosa. También denuncia el terrorismo y garantiza la seguridad de la comunidad judía argentina». Es fundamentalmente, en la historia y en los hechos, la prolongación de la política exterior del Estado de Israel. Tiene un papel parecido al desempeñado por los partidos comunistas en el mundo como prolongación de la política exterior de la URSS, cuando existía. Ahora se encuentra por primera vez con un presidente como Milei, que el 9 de marzo del 2026 en la Universidad Yeshiva, una Institución Privada Judía en Nueva York, declaró: «Soy el presidente más sionista del mundo».
Por otro lado, la Argentina carece de política exterior, se alinea directamente con EE.UU. e Israel.
Es el presidente que se conmueve, como es lógico, ante el genocidio que el nazismo perpetró contra el pueblo judío. Pero ante las matanzas que ha perpetrado Israel en Gaza sostiene que «Israel actúa dentro de las reglas del juego». Es inútil esperar, como prolongación de la política exterior de Israel, que la DAIA, representando a las mejores tradiciones del humanismo judío, exprese una condena a crímenes repudiables.
Pero volvamos a la tragedia que vivió nuestro país durante el terrorismo de Estado. El presidente asume la posición que sostiene que aquí se libró una guerra y cuestiona el número de desparecidos. El cuestionamiento al número de víctimas del nazismo se denomina negacionismo.
Se puede ver al presidente conmovido ante el Muro de los Lamentos, pero nunca se lo ha visto en la ESMA o en el Parque de la Memoria. Entre los miles de desaparecidos hubo entre 1200 y 1800 argentinos de origen judíos. Sepa entonces el presidente de la DAIA y sus directivos que cuando invitan al presidente a hablar a la ORT, sin nunca invitarlo al Parque de la Memoria para rendir un homenaje a los desaparecidos entre los cuales se encuentran los que la DAIA debió representar, están volviéndolos a matar; los vuelven a desaparecer.
Un país que naturalizó la locura
Milei es un actor de reparto respaldado por el establishment nacional e internacional. Los dueños de la Argentina pueden decir: «Es un loco, pero es nuestro loco». Nos ha otorgado beneficios, como la «Ley de Modernización Laboral», que ni en el mejor de los sueños podíamos imaginar. Está entregando las riquezas naturales, con apropiación privada leonina, como era difícil de pensar. Está destruyendo el modelo peronista industrial y el sistema gremial de sindicatos, que siempre resultó una pesadilla y que parecía imposible de desarmar. El «loco» lo está haciendo, con sus desequilibrios. Bien vale aguantarle sus rabietas, sus insultos. Qué importa entonces que el presidente esté desorientado en sus discursos como Adán en el día de la madre. Los que sobrevivan esperan ser muy felices.
Sus desvaríos, expresados en insultos escatológicos, han domesticado a los industriales que van protestando en voz baja a sus propios entierros; a los dueños de la tierra, que no defienden a un socio ante sus insultos; al dueño de FATE, Madanes Quintanilla, que fue atemorizado y está desaparecido del escenario público; a Paolo Rocca, estigmatizado como Don Chatarrín; a Héctor Magnetto y Fernán Saguier, que no defienden de los insultos propinados a los periodistas de sus medios, Clarín y La Nación, porque los negocios que reciben – y de los cuales gozan – amordazan las respuestas, a lo que se suma una CGT, con los músculos adormecidos y muy disminuida en la cantidad de representados.
En los primeros seis meses de 2026, cerraron 9 fábricas por día y fueron despedidos seis obreros por hora. El presidente de la UIA Martín Rapanelli, con una prudencia más rayana a la cobardía, pide un puente que permita el tránsito entre dos modelos. Parece no entender o ignorar que Milei ya les expresó que la industria no entra en sus preocupaciones porque se desarrolló robándole al campo. Como la justicia social: «una aberración».
Milei tuvo y tiene cómplices activos y pasivos, que permiten entender cómo se despliega una destrucción equivalente a padecer una invasión bélica extranjera.
El escritor checo Milan Kundera escribió: «Los pueblos también son culpables de lo que deciden ignorar».
Más acá, en sentido contrario y mucho más esperanzador, Juan Domingo Perón solía recordar y advertir: «Cuando los pueblos pierden la paciencia, hacen tronar el escarmiento».
8 de septiembre de 2026.

*Periodista.

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