“Paraíso”, la obra de Inmaculada Alvear, con dirección de Ignacio Rodríguez de Anca e interpretada por Luciano Cáceres, es como una bomba que cuando estalla esparce una pegunta central: qué es lo que asoma como fantasmática social en el hecho de un corazón trasplantado al cuerpo de un hombre poderoso.