
“Paraíso”, la obra de Inmaculada Alvear, con dirección de Ignacio Rodríguez de Anca e interpretada por Luciano Cáceres, es como una bomba que cuando estalla esparce una pegunta central: qué es lo que asoma como fantasmática social en el hecho de un corazón trasplantado al cuerpo de un hombre poderoso.
Por Osvaldo Quiroga*
(para La Tecl@ Eñe)
Si hay un filósofo que puso el cuerpo en primer lugar, como antes lo había hecho Spinoza, es el francés Jean Luc-Nancy. Incluso lo hizo a partir de su propia experiencia, cuando después de un trasplante de corazón escribió “El intruso”. Y ese es el tema de “Paraíso”, la obra de Inmaculada Alvear, con dirección de Ignacio Rodríguez de Anca, que se estrenó primero en el Teatro San Martín y ahora se presenta en el Regio.
La autora se pregunta: ¿qué sucedería si un hombre poderoso, un empresario de éxito, recibiera el corazón de una mujer situada en sus antípodas sociales y vitales? ¿Podrían trasladarse con ese corazón deseos, recuerdos o emociones? La excelente actuación de Luciano Cáceres da algunas respuestas con su propio cuerpo. El actor, valiéndose de una amplia paleta de tonos e intensidades, parece dialogar con Nancy cuando el filósofo escribe: “Yo no tengo un intruso en mí. Yo lo soy y como tal frecuento un mundo donde mi presencia bien podría ser demasiado artificial o demasiado poco legítima”.
El protagonista de esta historia es un hombre de un narcisismo desaforado, un machista esquemático y a veces violento, un ambicioso bien representativo del sistema capitalista en su versión más clásica. Y aunque el protocolo prohíba al receptor de un corazón averiguar de dónde proviene el órgano, el poder del dinero todo lo puede a la hora de saltar reglas e instituciones. Nancy habla de la ajenidad de la propia identidad. Pero de la misma manera en que Lacan sostiene que el yo es el basurero del Otro, el filósofo francés llega a la conclusión de que “el intruso no es otro que yo mismo”.
El cuerpo del actor es la base del teatro. Todo sucede en torno a sus variaciones expresivas, a sus ritmos y a sus cadencias. De ahí que la lograda puesta escena de Rodríguez de Anca se articule alrededor del trabajo del intérprete, que aunque esté solo en escena da vida a muchos otros personajes. El vestuario, la iluminación, la música original y el diseño visual del espectáculo giran alrededor de ese actor extraordinario que es Luciano Cáceres.
“Paraíso” es como una bomba que cuando estalla expande sus esquirlas. El corazón ajeno remite aquí a la pobreza económica en la que viven la mayoría de los latinoamericanos, a los paraísos ficticios que se construyen y se alimentan de mano de obra esclava, a la prostitución necesaria para que una mujer pueda comer y no muera de inanición.
Escribe Paul Celán. “Quien de noche se arranca el corazón del pecho/ y lo lanza a lo alto: ese no yerra en el blanco”. ¿Pero cómo arrancarse el corazón del pecho cuando ese otro que me habita es la ajenidad misma que me permite vivir? Una obra de arte es siempre una apertura a la pregunta. De eso se trata “Paraíso”.
“Paraíso”, de Inmaculada Alvear. Versión: Dany Mañas. Dirección: Ignacio Rodríguez de Anca. Intérprete: Luciano Cáceres. Dispositivo escénico: Victorio Bello. Vestuario: Carolina Langer. Iluminación: Ricardo Sica. Música original y diseño sonoro: Nicolás Diab. Diseño de visuales: Sonia Frickx. Puesta de video: Miguel Álvarez, Mateo Sapire. Colaboración artística: Verónica Mc Loughlin.
En el Teatro Regio, los miércoles, a las 20 horas.
Sábado, 2 de mayo de 2026.

*Periodista especializado en Cultura, creador de El Refugio y Otra Trama. Actualmente al frente de El Refugio en la radio de Las Madres de Plaza de Mayo, AM 530 Somos Radio.

La Tecl@ Eñe viene sosteniendo, desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe. Pueden colaborar con $5.000 ó $10.000. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.
Tu aporte es importante para seguir adelante.
Muchas gracias.
Alias de CBU: Lateclaenerevista