Jorge Alemán profundiza en esta nota sobre las diferencias entre el liderazgo y la conducción, y afirma que la prueba mayor del liderazgo es la realización histórica de la Conducción.
Por un lado intentamos seducir, por el otro nos seducen. La palabra, por otro lado, es prima hermana de “conducir” y, más lejos, de “abducir” y de “reducir”. ¿Será por ese lado que hay que comprender la literatura? ¿O la política? Una nueva entrega de los Silbidos de Noé Jitrik.
La conducción es una acción simbólica que a diferencia del liderazgo se construye políticamente y debe componerse con la articulación de los distintos actores en juego.
Artemio López sostiene en este artículo que si CFK no puede reconducir la crisis en una perspectiva popular democrática, no podrá hacerlo, esta vez, ningún dirigente que se ofrezca como alternativa.