El Disneyfútbol de Estados Unidos maneja el campeonato a su antojo y el hecho cultural significativo es que alejaron de los mundiales a los pobres y las clases medias.
Con cada variación de semáforo suenan las bocinas de la ilusión. Cambiamos pesos por estampitas mientras el niño arroja al cielo las pelotitas del porvenir, y llora el ensueño donde se revela el abismo de un tiempo de soledad y exclusión.
La FIFA que "gobierna" Trump decidió levantar la sanción que había impuesto por expulsión al goleador y figura de EE.UU. Un golpe de nocaut al reglamento, la ética, al deporte y al fútbol.