El Disneyfútbol de Estados Unidos maneja el campeonato a su antojo y el hecho cultural significativo es que alejaron de los mundiales a los pobres y las clases medias.
El mundo del fútbol todavía tiene algunos antídotos contra los Infantino. "El Negro" Enrique, campeón del mundo en 1986 con Argentina, es uno de ellos.
La FIFA que "gobierna" Trump decidió levantar la sanción que había impuesto por expulsión al goleador y figura de EE.UU. Un golpe de nocaut al reglamento, la ética, al deporte y al fútbol.
Los jugadores argentinos recibieron el "trapo" y lo mostraron al mundo con alegría y celebrando su notable victoria contra Inglaterra. El poder simbólico y de difusión que tuvo esa actitud liquidó en segundos a los censores que "ocupan" Olivos e inquietó al gobierno británico.