
Un café con Peter Thiel – Por Julián Axat
17 junio, 2026Exigir la libertad de Cristina Fernández de Kirchner – entendida en toda su dimensión de indemnidad política y judicial – es restablecer el piso mínimo de un Estado de Derecho que hoy se encuentra en estado de excepción larvado.
Por Nora Merlin*
(para La Tecl@ Eñe)
El campo popular atraviesa un momento de reflujo, acechado por la sensación de impotencia que produce el bombardeo constante de la crueldad oficial. Sin embargo, las respuestas no van a encontrarse en el laberinto de la racionalidad tecnocrática ni en el actual partido judicial. La disputa actual es, fundamentalmente, una batalla política por los afectos. Y en ese territorio, la consigna «Cristina Libre» emerge no sólo como un acto de estricta justicia, sino como el vector político capaz de desarticular el artefacto discursivo de La Libertad Avanza.
Para entender el alcance de este reclamo, es necesario desglosarlo en tres dimensiones urgentes: la jurídica, la democrática y, sobre todo, la estrictamente comunicacional y simbólica.
1. La verdad jurídica: Es inocente
La primera razón es la más evidente, aunque la corporación judicial intente sepultarla bajo toneladas de expedientes prefabricados: Cristina Fernández de Kirchner es inocente. Las causas en su contra no han sido más que el laboratorio argentino del lawfare, un dispositivo de persecución diseñado para disciplinar a los líderes que osaron limitar al poder económico. Exigir su libertad – entendida en toda su dimensión de indemnidad política y judicial – es restablecer el piso mínimo de un Estado de Derecho que hoy se encuentra en estado de excepción larvado.
2. El derecho a elegir: Democracia sin proscripción
En segundo lugar, se trata de una legítima defensa de nuestra soberanía popular. Tenemos derecho a elegirla. La proscripción fáctica de Cristina no es un ataque individual; es la amputación de la voluntad democrática de millones de argentinos y argentinas. El sistema busca obturar la alternancia real, permitiendo el voto sólo dentro de los márgenes que el poder real considera «tolerables». Reclamar «Cristina Libre» es, por lo tanto, reclamar elecciones libres, respeto a la voluntad popular y sin tutelaje judicial.
3. El derrumbe del relato libertario
Pero hay una tercera razón que opera en el corazón de la coyuntura actual: la libertad de Cristina es la llave para que se termine de desplomar el relato de La Libertad Avanza.
El gobierno actual no se construyó sobre la solidez de las ideas austríacas – inaplicables y destructivas -, sino sobre la gestión eficaz del odio, el miedo, la revancha y la venganza. Su épica consistió en erigir una supuesta batalla moral de los «puros» contra «la corrupción de la casta».
Ese relato ya empezó a astillarse por su propio peso. Las designaciones familiares, los privilegios de los voceros y la opulencia de los propios funcionarios – con el caso paradigmático de Manuel Adorni – demostraron que la «pureza» era apenas un decorado. Se les cayó la pata de la moralidad autoproclamada.
Ahora falta derribar la otra pata que sostiene su andamiaje: la construcción del enemigo. El gobierno necesita desesperadamente la figura de Cristina como el reverso oscuro que justifique su propia existencia y sus políticas de miseria planificada. Si el campo popular logra instalar y conquistar la consigna de Cristina Libre, desactiva el espantapájaros conceptual del oficialismo. Sin enemigo no hay polarización; sin ese blanco de odio, el relato libertario queda desnudo frente al espejo de su propio fracaso económico y social.
El espejo de las Madres y la misa ricotera
Hay quienes desde el escepticismo o el pragmatismo bien pensante argumentan: «No se puede, con esta Corte y esta Justicia es imposible«. Es la trampa de la impotencia. La política no opera sobre lo que la realidad dictamina como «posible», sino sobre la transformación de lo imposible en horizonte.
Cuando las Madres de Plaza de Mayo marchaban exigiendo «Aparición con vida»«, lo hacían sabiendo de la crueldad de la dictadura, pero entendían que esa Consigna – así, con mayúscula – era la única fuerza capaz de sacarlas de la parálisis, de recuperar el cuerpo, de poner la escucha en vigencia y de movilizar la potencia de los afectos frente al terror.
La política es el cuerpo en la calle y la vibración colectiva. No es casualidad que el grito de «Cristina Libre» haya resonado con fuerza impensada en la última misa ricotera, en el pogo y el barro de el velatorio del Indio Solari. Ahí, donde el algoritmo no llega, donde la juventud se encuentra de manera analógica y mística, la política recupera su calor popular.
Vencer al algoritmo para construir Pueblo
Hoy la comunicación construye hegemonía política y popular, pero la derecha ha logrado encerrar la discusión pública en el laberinto digital de las redes sociales, donde el odio rinde más que la solidaridad.
Disputar el sentido en el campo puramente racional o técnico es aceptar las reglas de juego de quienes diseñaron la cancha. La respuesta no es responder con más datos, sino con más mística. Tenemos que ser capaces de vencer al algoritmo. Y eso se logra recuperando la calle, la presencialidad, el afecto y la memoria histórica.
«Cristina Libre» no es sólo una demanda jurídica; es una consigna hegemónica. Es el catalizador que nos saca de la posición de víctimas pasivas y nos devuelve la potencia de la iniciativa política. Es la bandera para volver a construir Pueblo donde ellos solo quieren dejar individuos aislados, deprimidos y resignados.
Jueves, 18 de junio de 2026.
*Psicoanalista, magister en Ciencias Políticas.

Seguí acompañándonos: Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».
La Tecl@ Eñe viene sosteniendo, desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe. Pueden colaborar con $5.000 ó $10.000. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.
Tu aporte es importante para seguir adelante.
Muchas gracias.
Alias de CBU: Lateclaenerevista


