Los humanos hemos salido del capitalismo tradicional. Unos pocos tecnofascistas, cuyas riquezas pasan año tras año de lo asombroso a lo obsceno, nos compran, nos venden, nos sacan los datos y el hígado mientras se apoderan de plusvalías gigantescas.
La reforma laboral aprobada en el Senado configura la nueva superestructura jurídica que institucionalizará los profundos cambios que vienen operándose en la composición de la clase trabajadora y en la del aparato productivo.
Miguel Gaya sostiene en este artículo que hace tiempo sabemos que Milei no es la causa, sino un síntoma de lo que nos pasa como sociedad, y que este experimento no es el huevo de la serpiente; es una serpiente que está presta a devorarnos.