La ideología liberal y luego neoliberal atraviesa a los industriales argentinos y al empresariado en general y entronca con su antiperonismo histórico. Los grandes empresarios carecen de un proyecto de país y son capitalistas, pero no burgueses porque la evasión y la fuga son su programa práctico. La industria argentina debe ser defendida y protegida con un plan de apertura racional y planificada a través del tiempo, porque la industria argentina es más importante que sus dueños.