En esta primera entrega Mario de Casas hace hincapié en la efectividad con que el lenguaje de los sectores dominantes legitima una humillante subordinación y entrega del país.
El agua es un medio denso y ubicuo, por lo tanto funciona como vehículo tanto de pureza como de contaminación, su imagen pregnante y su potencia simbólica acompañó y acompaña la historia del movimiento nacional.
Norberto Alayón afirma que para defendernos de la barbarie macrista todos podemos y debemos hacer algo, aunque parezca escaso, para contribuir a que vuelva a salir el sol en nuestra patria. Para ello habrá que utilizar todos los canales de comunicación posibles que expresen posicionamientos críticos junto a la movilización colectiva.