8 octubre, 2020

¿Hemos arado en el mar? – Por Jorge Giles

Jorge Giles sostiene que en el voto contra Venezuela se cometieron tres errores estratégicos: se aceptó dócilmente el argumento de que allí se debatió y votó sobre los derechos humanos ; se dejaron de lado las banderas de nuestra política exterior, como la no injerencia en los asuntos internos de las naciones, y  se desperdició una oportunidad inmejorable para actuar junto  con México y otros países no alineados con los EE.UU a fin de transformar la actual correlación de fuerzas a nivel global.
8 octubre, 2020

Fábulas Democráticas Occidentales – Por Marcelo Brignoni

Marcelo Brignoni realiza un recorrido histórico del surgimiento de la ONU y analiza sus aspectos organizativos y su complemento discursivo. Brignoni afirma, con relación al voto argentino de condena a Venezuela en las Naciones Unidas, que suponer que a Estados Unidos y a la Unión Europea les importa fortalecer la democracia por estas latitudes, habla mucho peor de nosotros que de ellos.
8 octubre, 2020

Argentina no es ni será Venezuela, pero su destino también se define allí – Por Alberto Nadra

El gobierno argentino decidió condenar a Venezuela en las Naciones Unidas basado en un informe elaborado por Michelle Bachelet, que forma parte de una escalada internacional impulsada por EE.UU, sus socios europeos y el Grupo de Lima. Alberto Nadra sostiene en esta nota que en Venezuela como en Argentina hay un debate acerca de cómo se define la suerte de los procesos nacionales, si cediendo a las relaciones de fuerza dadas en la disputa de poder, o modificándolas a favor de las mayorías, con claridad de objetivos estratégicos, decisión política y apelando a la organización popular.
6 octubre, 2020
Federico Villegas, embajador argentino ante la ONU

Un voto erróneo – Por Horacio González

Horacio González afirma que la decisión argentina sobre Venezuela alineada al grupo de Lima, no parece satisfacer los criterios necesarios para preservar al gobierno de Alberto Fernández de los acechos cada vez más duros de una derecha amorfa pero efectiva. El gobierno está en peligro pero no se salvará si juega continuamente a ver qué conviene hacer cada día agónico según venga la mano de los poderes que gruñen y destilan veneno desde sus guaridas, las mismas que están atacando con insistente cotidianeidad a Venezuela.