En la multitudinaria jornada en defensa de la educación pública, se sumaron a las miles de personas que pusieron el cuerpo, los libros, a la par de sus lectores.
Los conceptos económicos precarios y falaces que se han convertido en el sentido común de sectores mayoritarios de nuestra población: La inflación y los salarios de los políticos.
¿Cuál fue la primera palabra específicamente anarcocapitalista que escuchamos? El docente de filosofía David Sibio sostiene que las palabras-arsénico siguen actuando sobre el cuerpo social y han descompuesto lo que hasta hace poco funcionaba como una lengua democrática. Y afirma: Necesitamos un antídoto para el lenguaje de la Argentina 2024.