La psicoanalista Nora Merlin analiza en este artículo el proceso por el cual sectores populares se identifican con los ideales hegemónicos clasistas, racistas y sexistas de la derecha neoliberal.
El tecnocapitalismo y el poder político están intrínsecamente vinculados en la era del fascismo 2.0. El control de la información y los datos es el verdadero capital del tecnofeudalismo y los bots son sus soldados digitales. Es fundamental que los usuarios de X y de otras redes sociales se unan para promover un discurso alternativo, basado en la empatía y el respeto. La lucha es difícil, pero necesaria.
América ha pasado por sucesivos momentos de colonialismo y consecuente racismo: en la versión originaria se disfrazaba de superioridad cultural, en la del neocolonialismo de ciencia biológica y ahora, en la actual etapa de colonialismo financiero, de ciencia económica, pero ninguno de esos disfraces alcanza para ocultar su impudicia.
Todas las formas de estigmatización se esconden, muchas veces, en pliegues inconscientes. La categoría de "racismo aversivo" remite a que una gran parte de la sociedad cree sostener valores igualitarios, se autopercibe como carente de prejuicios, pese a lo cual alberga sentimientos negativos hacia otros grupos.