Ante la desoladora presencia del dolor al que el gobierno de Milei nos arroja, la autora de la nota nos propone, como forma de resistencia, acudir a la poesía, esa delicada trama que entreteje las voces de lo que aún insiste en la memoria.
Claudio Véliz sostiene en esta nota que el espesor del daño infligido por el gobierno mileísta al tejido social es de profundas dimensiones, hecho que exige una tarea que no solo requiere respuestas al daño, sino que también necesita del compromiso activo para una praxis transformadora.
Foucault se sonreiría, pero también tendría algo para decirles a quienes hicieron, de parte de su obra, sostén penoso de la defección en la educación de las futuras generaciones.
Por causa de la pobreza extrema en la que se hallaba, Marx debía empeñar su único saco durante el invierno, e interrumpir debido al frío su trabajo en el Museo Británico de Londres. El presente artículo toma esa historia para una reflexión acerca de las cosas y su pérdida.