El fundamentalismo del presidente impregna todo lo que aborda: desde la economía a la religión, desde la educación a la cultura, en una enajenada mixtura entre la escuela austriaca, la biblia mal digerida y el medioevo.
La perspectiva revolucionaria implica desestabilizar todas las ideas inherentes a la vida capitalista. Esta práctica se verifica cuando se ordena un movimiento social para el cual el cambio emancipatorio es posible. Un movimiento de esta índole implica organizar distintas minorías que deben disponerse a generar sentidos -ideas- diferentes de aquellos recibidos en todas las áreas de la vida.
El autor de la nota realiza una lectura crítica sobre la relación entre las encuestas de opinión y el universo de la experiencia popular. Alabarces sostiene que la escucha, así como el trabajo de campo etnográfico, son mucho más atinadas que las encuestas para analizar cómo se procesa esa experiencia en la vida cotidiana.