21 octubre, 2026
Una aguja, unos hilos y un pedazo de tela del tamaño de una hoja A4 se transformaron en instrumentos de memoria colectiva. La experiencia de Bordando Luchas, coordinada por María Claro, esa militante social incansable, fue revelando algo de esa potencia. Amigos, familiares, personas y organizaciones de distintos lugares comenzaron a bordar los nombres y apellidos de los desaparecidos.

