La inflación de septiembre dio 1,9%, pero los precios mayoristas subieron 3,2% empujados por el petróleo y el gas. Con el mundo en plena escalada energética, los precios minoristas se moderan y el dólar se mantiene quieto porque la demanda interna está deprimida. Reactivar con este esquema devuelve la presión por los márgenes y por el dólar.