Fuerte con los débiles y genuflexo con los poderosos, Milei utiliza la presidencia para la destrucción total de la Argentina. Cuando se haga un inventario del desguace que provocaron las políticas del gobierno, es posible que la dictadura genocida quede empalidecida.
El fundamentalismo del presidente impregna todo lo que aborda: desde la economía a la religión, desde la educación a la cultura, en una enajenada mixtura entre la escuela austriaca, la biblia mal digerida y el medioevo.