La Sociedad Secreta de Roberto Arlt y la Argentina de hoy: el fascismo, una idea viejísima que reaparece hegemónica. Y que de la realidad literaria se desborda sobre la realidad política de un gobierno que no ha llegado al mes.
La pandemia creó la condición de posibilidad de esta experiencia lóbrega de gobierno al masivizar la experiencia de sujetos aislados y rodeados de pantallas. Soledades que Milei congregó en una masa políticamente relevante. El poder que nos gobierna anida en la máquina: en la crisis.
La globalización de la economía capitalista se empalma con el método fascista para privatizar la estatalidad. Una prótesis de expansión de esa amalgama está en nuestros bolsillos: el celular, que propaga ese poder oscuro.
El “no hay plata” es menos para las clases que gobiernan que para los trabajadores. En esa contradicción ya tenemos un rasgo de fascistidad, sostiene Rocco Carbone.