El momento no es de pasividad, afirma Zaffaroni, sino de espera activa, de esfuerzos de reconstrucción de la comunidad, de reforzamiento de los lazos horizontales de cara a lo que vendrá.
Zaffaroni sostiene en este artículo que no es natural en nuestra especie la existencia de un elemento natural o genéticamente psicopático; en realidad, dice Zaffaroni, lo psicopático es producto de una desviación cultural y civilizatoria grave del poder planetario. Urge, entonces, producir un cambio civilizatorio.
Da la impresión de que al kirchnerismo, o a parte de su dirigencia y de su militancia, no le cae la ficha sobre la especificidad del monstruo que está enfrente, que no es Milei, sino el establishment argentino que da apoyo y financiamiento al actual experimento neocolonial.
Resurge la vetusta idea de las cárceles privadas, que fracasan en todo el mundo y que en la experiencia regional han funcionado como un negocio más. Aclaraciones necesarias ante los dichos de políticos carroñeros.