La reforma laboral aprobada en el Senado configura la nueva superestructura jurídica que institucionalizará los profundos cambios que vienen operándose en la composición de la clase trabajadora y en la del aparato productivo.
El gobierno bajo el cual se van a conmemorar los cincuenta años del golpe de 1976, es el de una decidida transformación económica que sabe que para persistir debe ser cultural.
Cincuenta años atrás vivimos el horror de la dictadura cívico-militar. A cincuenta años de entonces vivimos hoy el horror de una sociedad en decadencia, acaso enlazada a aquel momento por hitos como el de la deuda externa, el Fondo Monetraio Internacional y la financiarización de la economía. Una sociedad en decadencia que es otra sociedad. Habrá que tratar de desentrañarla con otras herramientas para poder entenderla y así explicarla.