En la segunda entrega de “Capitalismo faccioso, vulgaridad y tensiones culturales”, Estela Grassi afirma que en la tensión entre el raciocinio y la destrucción a la que nos arrastra el actual presidente, transitará el futuro del país.
El fascismo que nos gobierna es una herramienta del capitalismo que ayuda a perpetuar la dominación de una nueva clase social de características globales: la aristocracia financiera y tecnológica configurada por figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg.
La agresión a la salud pública, el deterioro y alto valor de los servicios, el desfinanciamiento universitario, el creciente desempleo y precarización del empleo son, entre otros, los efectos del programa de entrega de la Nación a los voraces intereses colonialistas.
El intento mileísta de destruir la universidad pública es tanto un tema presupuestario como un capítulo crucial de la batalla cultural en la cual la universidad pública además de ser de las instituciones que mejor funcionan ofrece la posibilidad de movilidad social ascendente, núcleo potente de identidad colectiva de nuestro país.