¿Cuánto sirve recurrir a la palabra fascismo para caracterizar nuestro presente? Mucho, si tiene sentido para pensar una novedad en las formas de dominio y despertar una reacción contundente ante la ofensiva de la extrema derecha. De nada, si sirve como consigna para un frente político centrista en 2025 que repita la tragedia como farsa.
El gobierno del presidente Javier Milei se caracteriza por un uso superlativo de las mentiras, de las medias verdades, de exóticos cálculos matemáticos, de falsificaciones históricas, todo ello exhibido como verdades indiscutibles.
Rocco Carbone propone en este artículo una reflexión en torno a la pregunta por la caracterización del actual experimento libertariano como fascismo, haciendo foco en el modo psicológico o emotivo de ser fascistas.
Los tiempos históricos son impredecibles, pero en algún momento juzgará como se debe a los artífices, ejecutores y sostenedores de este periodo de demolición y crueldad extrema.