No es una práctica común analizar qué ocurre cuando empresas privadas (AFJP y AFP, en el caso de Chile) quedan a cargo de capitales ajenos de la magnitud de los aportes para pensiones y jubilaciones.
El arte también es, a veces, un golpe de suerte, y acaso todo se reduzca a objetos en los que pasa lo que no tenía que pasar, y lo que tenía que pasar no pasa.