EE.UU. lidera las importaciones que Venezuela realiza. La paradoja es evidente: el país sancionado y bloqueado compra parte de su comida al mismo actor que lo presiona económica y políticamente.
El helado que hoy vende Lucciano’s en sus franquicias de Miami, Orlando, Barcelona y Punta del Este, nació primero del consumo interno argentino. Con Milei, el libreto vuelve a repetirse, pero sin anestesia: Apertura total, mercado interno deprimido, industria “que se tiene que reconfigurar”. Nadie despega sin pista. Igual que las alpargatas.
Hablar de consumo interno y exportación de carne nunca es neutro. No es una discusión ideológica, es una ecuación productiva concreta, con límites físicos, biológicos y logísticos que, cuando se ignoran, la perjudicada es la mesa argentina.