El árbol de la reciente ignominia del gobierno no puede dejar oculto el bosque de la corrupción mucho menos explícita que ata al país a la dependencia programada y a la mayoría de su población a la miseria planificada.
Han comenzado los funerales del peor gobierno desde 1983, pero como sociedad hemos caminado una larga legua sin amor alguno por los otros, y esto ha liberado monstruos morales y derribado barreras de convivencia.
Mientras Milei intenta terminar con el transporte de pasajeros y privatizar el de cargas nuevamente, el gobierno nos entretiene con “La moral como política de Estado”, como título, para que pasen desapercibidas las tropelías de Manuel Adorni, la estafa $Libra, las coimas a su hermana, los créditos del Banco Nación a sus funcionarios y la evasión impositiva de Andrés Vázquez.
A través de ejemplos que van desde la Roma antigua hasta la Argentina actual, Carbone sostiene que la corrupción implica la captura del Estado por intereses privados y una ruptura del bien común. El caso Adorni aparece como una pregunta abierta sobre quiénes se benefician realmente cuando los bienes comunes quedan subordinados a negocios particulares.