El árbol de la reciente ignominia del gobierno no puede dejar oculto el bosque de la corrupción mucho menos explícita que ata al país a la dependencia programada y a la mayoría de su población a la miseria planificada.
Han comenzado los funerales del peor gobierno desde 1983, pero como sociedad hemos caminado una larga legua sin amor alguno por los otros, y esto ha liberado monstruos morales y derribado barreras de convivencia.