Marcelo Brignoni sostiene en esta nota que la insólita idea de atacar a Axel Kicillof y pretender transformarlo en un nuevo Alberto Fernández, exhibe claramente una estrategia que no supera la pretensión de la primera persona del singular.
Artemio López sostiene en este artículo que si CFK no puede reconducir la crisis en una perspectiva popular democrática, no podrá hacerlo, esta vez, ningún dirigente que se ofrezca como alternativa.
Marcelo Brignoni arroja como botella al mar una serie de preguntas ante un peronismo conducido desde un ambacentrismo obstruccionista que no contempla la autocrítica y menos la necesidad de una renovación que dé nuevo bríos al Movimiento Popular.
Como decía Lenin: todo es ilusión, menos el poder. La tensión Cristina-Axel es una adaptación local de ese axioma. Inesperada, precipitada, inoportuna quizás, pero dada al fin.