Voluntad Popular para Limpiar la Justicia – Por Carlos Caramello

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Voluntad Popular para Limpiar la Justicia – Por Carlos Caramello

Ilustración: Francis Bacon

Ilustración: Francis Bacon

Por Carlos Caramello*

(para La [email protected] Eñe)

 

Los hechos son sagrados

pero el comentario es libre

Carlos Fayt

 

¿Cómo le va, su Señoría? ¿Le puedo robar un minutito de su valioso tiempo?  Mire: yo sé que hubo un tiempo en el que las familias patricias de esta Nación sólo ambicionaban tener un hijo sacerdote. Y que más adelante, el objetivo máximo fue un descendiente con rango militar. La generación del ´80 puso de moda a los burócratas y, allá por 1930 volvió la estrategia de un heredero en en las Fuerzas Armadas (“estudia para presidente”, te guiñaban).

Pero ahora, su Señoría, ahora, con un juez, están más contentos que con una cuenta off shore. Y nada de un Supremo, como usted. Ni siquiera un Federal o de la Casación. Con un juecito de primera instancia en alguna provincia, alcanza. Es más, con un secretario de Cámara o un fiscal con aspiraciones, todo bien.

Porque la Familia Judicial, su señoría. O acaso debería decir “La Famiglia”. Con sus códigos virreinales y sus pactos de omertà. Claro, no todos andan cubriéndoles el culo a los que lo tienen más sucio. Pero sí todos callan. Y vio lo que pasa con los que callan…

La Familia. Nunca mejor expresado. Ningún poder del Estado alcanza el grado de nepotismo vergonzante que detenta la Justicia argentina. Bastaría con cruzar los listados de apellidos de miembros de los diferentes juzgados, fiscalías y defensorías para ver cómo el hijo del juez AA trabaja con el defensor BB que, a su vez, ha “colocado” a su nuera en la fiscalía de CC…  y así, ad infinitun (lo digo en latín porque se que les gusta, su Señoría).

Sueños. Sé que nunca va a ocurrir. El nivel de precariedad digital en el que se mueve la Justicia lo impediría y, además, creo que ya ni les importa el alboroto que eso puede provocar. Un escándalo de proporciones, acaso el mayor de nuestra historia.

Es más. Ya ni siquiera guardan las formas. Hace días nomás, la Corte Suprema tuvo que dejar sin efecto la designación de un abogado en el cargo de prosecretario de un tribunal oral de Salta porque había sido designado por su propio padre, juez a cargo de ese tribunal.

¿Pasó algo? Nada. No se les arrugó ni la corbata. Porque están ensoberbecidos de Poder. Ya no les alcanza con impartir Justicia (bahhh, más o menos). Quieren reinar. O, al menos, gobernar.

El senador Martín Doñate, de Río Negro, dijo -no hace mucho- que él, hasta el momento, sabía de los regímenes “presidencialistas y parlamentaristas” de gobierno. Pero que ahora ha aparecido uno nuevo que intenta establecer la Justicia: el régimen “Judicialista”. Acertada la idea. Linda la palabrita. Hasta simpática, si no fuese tan patética. “Judicialista”, tan semejante en su sonoridad a Justicialista y, sin embargo, tan distinto.

Cristina Fernández de Kirchner advertía, allá por 2008, que los distintos niveles de la Justicia intentaban arrogarse un poder que la Constitución Nacional había reservado expresamente para el Presidente: el de vetar leyes. Porque gobernar, lo que se dice gobernar, todavía no pueden pero impedir les sale precioso.

Critarquía o Critocracia: la fantasía húmeda del gobierno de los jueces. El mismísimo Roberto Gargarella (a quien no se podría tachar de kirchnerista ni haciendo fuerza) admite que “en casi cualquier concepción razonable de democracia (…) no se justifica que un grupo de jueces cuyos miembros no son electos por la ciudadanía, y cuya autoridad no está sometida a ratificación ni estricto control por parte de aquella, sea capaz de pronunciar ¨la última palabra¨ frente a todo tipo de conflictos legales fundamentales[1].

 

Garantizar la existencia material a toda la población no es pedir mucho |  Fundación Hugo Zárate

 

Pasa que un sector de la oposición, que se dice “político” pero que carece de honor y voluntad política, ha decidido judicializar todo lo que se vote en el Parlamento y sea contrario a los deseos de sus patrones… que son empresarios. Eso, a ustedes, los ha elevado al nivel de semidioses, su señoría: ocupar el espacio de una oposición que, en lugar de estar en el recinto discutiendo leyes está ante las cámaras de televisión anunciando que “salga lo que salga” va a judicializarlo, les ha conferido un rango bastante superior al que la Constitución pretende. Gozan de haber transformado el ejercicio del Gobierno en un eterno peregrinar por Tribunales… le han encontrado el gustito a reinar en democracia.

Había un espartano, un tal Licurgo, que sostenía que “El pueblo no obedece las leyes si no le dan ejemplo de obediencia los magistrados”. ¡Ejemplo! ¿Usted sabe el ejemplo que siguen los argentinos cuando ponen su mirada en magistrados como Stornelli, que se cansó de NO asistir a las citaciones de Ramos Padilla? ¿O de Hornos y Borisnky, reuniéndose con Macri en Olivos y en la Rosada justo cuando tenían que fallar sobre causas que a él le interesaban particularmente? ¿O de Ercolini, procesando a Gils Carbó por algo que, él sabía, no era delito? ¿O  Bruglia y Bertuzzi, trasladados a dedo a cargos superiores por facilitar la cacería de adversarios políticos al gobierno de Cambiemos?

Y ni hablar de sus compañeros supremos Rosencrantz y Rosatti, aceptando entrar por DNU a la Corte, que es como entrar por el tragaluz de la buhardilla o del mismísimo Rafecas, desautorizando al presidente de la Nación que lo ha candidateado para el cargo de Procurador… Y no nombro a Bonadío porque está mal hablar de quien no puede defenderse aunque, en vida, él no permitía que nadie se defendiese.

En fin, su señoría, así estamos. Nos quejamos de que, ante el drama de la pandemia, los argentinos no pueden respetar ni la obligación de no transitar entre las 20.00 y las 06.00 pero admitimos graciosamente que los que deberían dar el ejemplo ejerzan estas violencias (porque usted sabe que la In-Justicia es Violencia); y de paso hablamos de los “sueldos” de la política cuando los jueces ganan como mínimo 3 veces más que un legislador sin pagar ganancias.

Y ojito con revisar ninguna de sus prebendas, su señoría. Porque siempre cuentan con ustedes mismos para declarar inconstitucional hasta a la Constitución Nacional si fuese necesario. Y de manera perentoria… Eso sí: impartir Justicia es otra cosa, demanda otros tiempos, requiere otros análisis.

Por eso, su señoría, le propongo que ustedes, que manejan el presupuesto a pesar que por ley fundamental debería hacerlo el Consejo de la Magistratura, contraten a esta empresa de limpieza llamada “Voluntad Popular SRL” y saquen a la luz toda la mugre que se ha barrido debajo de las mullidas alfombras del Palacio. Somos especialistas en limpiar los rincones más ocultos y oscuros, como los que sobran en ese bunker gigantesco que es el edificio de Comodoro Py, y le garantizamos los resultados.

La tarea comienza con una sencilla reforma de la Carta Magna: los incluimos dentro del juego democrático, les permitimos competir en elecciones abiertas y transparentes… es más, propagandizamos esta decisión para que los 75 puntos de imagen negativa que tiene hoy la Justicia empiecen a modificarse. Ustedes aceptan lo que el pueblo vote y, en un par de décadas (o un poquito más) todo esto que hoy huele a podrido sin ser Dinamarca, empezará a tornarse respirable.

Y no me explique nada, su señoría: la sociedad está cansada y usted sabe que lo demás es sólo fantasía de poder y construcción de golpe de Estado sin ruido.

 

Referencias:

[1] https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/174698.pdf

 

Buenos Aires, 19 de mayo de 2021.

*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros “Zonceras argentinas al sol” y “Zonceras argentinas y otras yerbas”,  y “Los profetas del odio”. Su último libro editado es  “Zonceras del Cambio, o delicias del medio pelo argentino”.

7 Comments

  1. Loam dice:

    Mi padre fue peón de hacienda
    Y yo un revolucionario
    Mis hijos pusieron tienda
    Y mi nieto es funcionario

    Víctor Jara

  2. María Inés Díaz dice:

    Un artículo preciso, contundente y veraz de lo que tenemos como justicia en Argentina. Excelente mirada donde una aguda ironía pone en jaque las verdades ocultas como una marcada señal de estos tiempos en los que el PODER como tal, lejos de estar en la Casa Rosada , está en el simbólico Comodoro PY, producto emergente de los tiempos en que se materializó, pero que viene desde antes, desde el fondo de la historia, de esa historia gauchesca que tanto elogiamos y que nos envía hacia aquellas remotas palabras que una argentino puso en boca de Fierro y remitiéndonos a aceptar quiénes son los dueños del país y quienes les garantizan esa impunidad…
    «Hacete amigo del juez,
    no le des de que quejarse
    que siempre es buenos tener
    palenque ande ir a rascarse.»

  3. Carlos cottini dice:

    Nada se ha escrito tan descriptivo de la realidad que vivimos

  4. Enrique Fraga dice:

    Lo que dice el articulo no deja de ser cierto pero es parcial porque lo hace desde una sola perspectiva. Todos los gobiernos desde que tengo memoria han hecho o al menos intentado lo mismo, incluido el actual: tener a los jueces atados a su palenque para evitar ser juzgados por los latrocinios que llevan a cabo.
    Si hablamos de nepotismo y de popularidad la clase política, que quiere dominar a la clase judicial, tiene los mismos parámetros de nombramientos de toda la parentela y de pésima popularidad. y no hablemos de la clase sindical que se asimila a una monarquia hereditaria
    Conclusion: cambiemos la forma en que acciona la justicia para que SI haga justicia, pero tambien que la justicia alcance no solamente a los enemigos sino a los poderosos financieros o económicos y tambien a los devenidos oligarcas gracias a sus fechorías y que procuran perpetuarse en la burocracia, ellos y sus familias pasando el poder de padres a hijos, esposas u otros parientes, de lo cual, lamentablemente, tenemos muchos ejemplos
    Si queremos ser buenos críticos tenemos que hacer la critica con ecuanimidad, porque si no teñimos todo de fundamentalismo, lo que equivale a decir : el que no piensa como yo esta equivocado y pasa a ser mi enemigo.

    • Carlos Caramello dice:

      Bueno Enrique, en ese caso, para criticar, usted debería haber leído TODO lo que yo he escrito en los últimos 20 años de mi vida… se hubiese evitado esa parcialidad que, desde la paja en el ojo ajeno, usted critica!
      Saludos
      Carlos Caramello

  5. Enrique Fraga dice:

    La Constitución dice que el pueblo no delibera ni gobierna sino por sus representante (art 22), es decir los elegidos por el pueblo: presidente, senadores, diputados, etc. es claro entonces que estos son los representantes del pueblo.
    El senado aprueba los pliegos para la designación de los jueces y el Presidente elige a su vez entre los aprobados por el senado, que ha evaluando las condiciones de los candidatos.
    ¿A que elección popular mejor que esta se refiere el autor? (ver art 99 inc 4 CN). a que los elija alguien que no puede evaluar los conocimientos y las condiciones necesarias para desempeñarse adecuadamente en la aplicación de la justicia, sino que los elija porque le gusta o le resulta simpático. ¿Quiere decir con esto que los senadores y el presidente no son competentes para designarlos?
    O sea que si tenemos malos jueces es porque los que los eligieron, representantes del pueblo, no han tenido un buen criterio de seleccion. tendríamos que revisar quienes nombraron a los actuales para sacar conclusiones adecuadas.
    Muchos jueces nombran a sus amistades o familiares, algo incorrecto. Pero ¿quienes los nombran a ellos sino los funcionarios que define la Constitución ?(Presidente con acuerdo del Senado), Para el autor, esto tambien es incorrecto.

  6. Sara Berlfein dice:

    Adhiero y que hacemos yo una jubilada sin ningún título quiero saber cómo puedo participar aparte de putearlos

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