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Porvenir infausto de la consigna mileísta/»Viva la libertad, carajo» – Por Jorge Elbaum

Foto posteada por Mariano Alberto Franco, alias Sisu.

La última foto compartida por el admirador de Milei, Mariano Alberto Franco.

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El memorial de Gabriel Alejandro Piparolla en la Plaza Maidán.

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4 Comments

  1. https://lateclaenerevista.com/porvenir-infausto-de-la-consigna-mileista-viva-la-libertad-carajo-por-jorge-elbaum/

    **Carta al autor**

    Estimado Jorge Elbaum:

    He leído con profunda atención su artículo *“Porvenir infausto de la consigna mileísta: ‘Viva la libertad, carajo’”*, y quiero expresarle que su texto no solo da cuenta de un drama individual, sino que desnuda, con crudeza, un fenómeno colectivo que atraviesa a nuestra sociedad en estos años turbulentos.

    El relato de la vida y la muerte de Mariano Alberto Franco –ese “Sisu” que creyó encontrar en la guerra ajena la oportunidad que el país propio le negaba– revela hasta qué punto el deterioro social, el desempleo y la desorientación política pueden convertir a cualquier persona en rehén de consignas huecas convertidas en promesas de redención. Usted expone ese proceso con precisión dolorosa: un trabajador despedido, un creyente fervoroso en un líder que luego lo abandona a su suerte, y finalmente un hombre que, buscando un futuro, solo encuentra muerte a las pocas horas de su primer combate.

    Su texto señala un aspecto crucial: la paradoja de quienes, seducidos por discursos libertarios que prometen emancipación individual, terminan atados a los engranajes más descarnados del capitalismo bélico global. Es ahí donde, creo, su artículo adquiere una dimensión aún más profunda: muestra que la consigna “Viva la libertad, carajo” se vuelve un espejismo cuando se la enfrenta a la materialidad de la vida concreta, al desempleo, a la precariedad física, emocional y económica que empuja a hombres como Franco a convertirse en mercancía militar.

    Me permito complementar su reflexión con un punto que considero central: no es casual que tantos de los voluntarios latinoamericanos en la Legión Internacional compartan trayectorias laborales fracturadas. Lo que en su texto aparece como un dato –el 80% de los reclutas argentinos declarados “desocupados”– puede leerse también como síntoma de una crisis más profunda: la ruptura del contrato social, el vaciamiento de horizontes, la erosión del sentido colectivo. En esas grietas crecen los discursos de ira y pseudo-libertad, que ofrecen identidad a quienes ya no encuentran lugar en su propio país.

    El drama de Sisu, por tanto, no es solo una advertencia para el gobierno argentino actual, como usted señala. Es también un espejo que nos obliga a mirarnos: ¿qué nación estamos construyendo si tantos compatriotas creen que encontrarán dignidad arriesgando la vida en una guerra que no entienden y que no les pertenece? ¿Qué clase de libertad es aquella que solo se alcanza a sueldo, en un frente lejano, enfrentando drones, minas y francotiradores?

    Usted afirma que el destino de Sisu puede ser leído como un mal augurio para quienes hoy gobiernan. Coincido. Pero me atrevo a agregar que también es un llamado urgente para todos nosotros: para reconstruir un país donde “la libertad” no sea un grito vacío, sino un horizonte posible; donde nadie tenga que elegir entre la supervivencia y su propia vida; donde las consignas no suplanten a las políticas, y donde la desesperación no se confunda con coraje.

    Le agradezco la valentía de su artículo, que no solo narra sino interpela. Su texto aporta memoria, contexto y humanidad en un momento en que abundan la simplificación y el ruido. Escribir sobre la muerte de los olvidados nunca es fácil; hacerlo con dignidad, menos aún.

    Reciba mi saludo respetuoso y mi reconocimiento por su aporte al debate público.

    Mag. Karin Hiebaum de Bauer, MBA

  2. Ana Zabala dice:

    Excelente Nota. Día a día Jorge llega a sorprendernos con su pluma.
    Fin fácilmente imaginado para mercenarios con el mencionado derechista.
    Llamar “gobierno liberticida” a la monstruosidad que vivimos es, sin duda, el mayor acierto lingüístico.
    Gracias, Jorge querido y gracias “LA TECL@ EÑE”

  3. Estela Grassi dice:

    Muy buena y necesaria nota. Una historia que da escalofríos y se conoce muy poco.

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