

En la calle hay hombres y mujeres cansados: han fallado en el amor o la amistad, que son formas de la política. Esta es la nueva moralidad, que quiebra la estruendosa trampa de la abdicación en la larga noche de la soledad.
Por Conrado Yasenza*
(para La Tecl@ Eñe)
El país que ha derramado su sangre no se recupera con facilidad de la pérdida de densidad histórica y política. Si se prefiere, la sangre que alimenta la vida se diluye en cada curva de la memoria. El poder sabe de la potencia liberadora de la memoria, por eso intenta dejarla atrás. Le quita dimensiones. Es una sombra que intenta explicarnos que el dolor es compartido, que siempre hay un Caín y un Abel. El discurso del poder reclama la potestad sobre la memoria, bajo la fantasmagoría de la memoria completa, que no es otra cosa que la reactualización recargada de la teoría de los dos demonios.
Sin embargo, ese olvido retorna. Entra en la historia como una memoria política y sale como otra, que esa réplica de la completitud intenta envolver en algún recodo entre la violencia, la muerte y el dolor. La siniestra narración de la sangre traicionada se reconfigura en escenario y discurso que cuestiona la cifra abierta de nuestra democracia. Son dos efigies: una, la del poder. Para el 24 de marzo de 2024, Juan Bautista Yofre fue la voz y el rostro del spot “memoria completa”. Yofre, “El Tata”, fue secretario de Inteligencia del Estado entre 1989-1990, y el hombre al que algunas voces señalan como quien habría utilizado los archivos de la ex SIDE para escribir alguno de sus libros. Quizás haya sentido una profunda admiración por David John Moore Cornwell, más conocido como John Le Carré, quien utilizó como fachada sus cargos diplomáticos en Bonn, y luego en Hamburgo durante la Guerra Fría, para escribir una de las piezas fundamentales de la literatura de espionaje, “El espía que surgió del frío” (The Spy Who Came in from the Cold). En ese spot había otra cara, una aproximación a la sombra de un contorno: un tal Luis Labraña, que dijo haber sido montonero y haber inventado en Holanda La Cifra cuestionada.
El 24 de Marzo de 2025, Victoria Villarruel, vicepresidenta de la Nación y fundadora de Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTyV) – la versión invertida del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) – dijo en un comunicado, refiriéndose a la políticas de Memoria, Verdad y Justicia, que “en estas largas décadas la memoria ideologizada reemplazó a la historia, convirtió a los uniformados en los únicos responsables y a quienes integraron las organizaciones armadas terroristas en víctimas.”. Reactualización de la doctrina Sábato – el escritor habitado por demonios – en clave castrense.
Así construye el gobierno de Javier Milei su doctrina de «memoria completa», que de completa tiene su vocación por el negacionismo y la justificación, pero que se inscribe en la lógica presidencial de la guerra relámpago. Todos los días un golpe distinto: movilidad y sorpresa para intentar ocultar los datos de la miseria planificada.
Notificaciones de despidos a diario y por miles, que alimentan el goce oficial. La estatalidad al servicio del daño. Jardineros del poder que espesan los matorrales de este tiempo de crueldad y dolor. Jardineros consagrados por el capital, que no será el del siglo XX, pero es, al fin, el capital. Un sistema profundamente desigual que ni siquiera iguala en la muerte.
El problema es complejo porque ante el daño surge una pregunta: ¿qué ocurre en una sociedad que se ha roto y se autoinflige el daño?; que cree, o quiere creer, que la mortificación y la crueldad pueden ser esos lugares, que determinan acciones, en los cuales refugiarse ante este estado general de confusión, miedo y horror.
¿Qué hacer? Como urgente, evitar el abatimiento.
¿Cómo? Hay una vieja fórmula que por vieja no debe desdeñarse: reza que la voz de los de abajo debe ser escuchada e interpretada para luego poder conducirla.
Lo contrario, y en este tiempo de guerra al sistema democrático y al pueblo en su conjunto, es la reproducción fallida de estructuras políticas de poder construidas de arriba hacia abajo.
Es tiempo de escuchar para interpretar y conducir.
Nos enfrentamos a un presidente que no cree en la democracia. La institucionalidad no es ni una preocupación ni un límite para Milei. El Estado, para el presidente, es un nido de ratas, es excremento. Qué se hace con esa institucionalidad deshumanizada: se la rompe, se la echa, se la destruye. Esto es central.
Una parte del pueblo movilizado se ha hecho presente cuando fue convocado, puso en acto su potencia ante el quietismo de una representación política degradada. Pasiones tristes de la mala rosca política. No tener en cuenta este dato de la realidad es convocar al desaliento.
El vamos viendo de la dirigencia que se manifiesta opositora al gobierno autoritario de Javier Milei, es una carta marcada no por los tiempos del jugador sino por el que reparte las cartas. Un burgués asustado se lanza hacia los brazos protectores del autoritarismo. Un sistema político que no tiene mediocampo se arroja al abismo del tiempo de las no respuestas. Eso explica, en parte, el temor a no exigir nuevas cartas (las que, dicen, los marca como golpistas).
El dolor social, colectivo y personal nos está destemplando el corazón. Y si ese dolor se instala, penetra con él la tristeza, y allí el cuerpo se derrumba.
El poeta Raúl González Tuñón escribió La luna con gatillo. Estos versos, de ese bello y extenso poema, son reveladores de este tiempo de falacias libertarias:
No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.
No se puede, no.
Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
Coda
En la calle hay hombres y mujeres cansados: han fallado en el amor o la amistad, que son formas de la política. La inocencia ha dejado ya de ser una excusa. Hay heridas, y sus reflejos. En el pecho hay rencores, broncas que no callan y que se mueven a un ritmo cotidiano, mientras los egoísmos se enceran y sacan lustre frente al abismo.
Esta es la nueva moralidad, que quiebra la estruendosa trampa de la abdicación en la larga noche de la soledad.
Ojalá reaccionemos.
*Periodista. Director de la Revista La Tecl@ Eñe. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda.

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