

¡Das Europa Wunderkind!
Por Christian Ferrer*
(para La Tecl@ Eñe)
Un tercer puesto en un mundial de fútbol no es poca cosa –si bien tampoco tanta–, e igualmente tal presea de bronce –un metal de tercera– le fue otorgada a Austria setenta años atrás. Demasiado tiempo y sólo una vez sucedió. Es cierto que en alguna ocasión le ganaron a Alemania, y eso cuenta –una especie de “Anschluss” al revés–, pero en otra el seleccionado austríaco perdió en la Eurocopa contra el equipo de las Islas Feroe (un lugar sin sol y en cuyo escudo nacional se observa una cabra loca), y eso es algo que no da, y no da porque perder con las Feroe, aunque haya sido por 1 a 0, es una vergüenza sin redención posible. Si todos los jugadores feroénses eran amateurs…, trabajaban de cualquier otra cosa, ni siquiera había canchas con césped en el lugar.
Puede que los de la escuela austríaca de fútbol dijeran, en su momento, allá por la década de 1930, que eran “el más maravilloso team europeo” –¡Das Europa Wunderkind!–, pero la verdad es que en los cuartos de final de las Olimpiadas de 1936 perdieron 7 a 1 contra Perú –desastre deficitario– y tuvieron que recurrir a los favores coactivos de Adolf Hitler, quien presionó a la organización para que el partido fuera anulado. Eso no suena a fair-play, si bien hay teóricos que aseveran que es una manera posible –como cualquier otra–, y además rápida, y eficaz, de terminar el año con superávit fiscal medido en goles inimputables. Así cualquiera, y, como caballeros que eran, los jugadores del seleccionado peruano de fútbol abandonaron los juegos olímpicos, seguidos por el equipo de Colombia, que se solidarizó. Pero igual, ¿podía esperarse otra cosa de un país como Austria, que poco tiempo después permitió que varios jugadores de su selección murieran en las cámaras de gas de Auschwitz? Por favor –una falta de ética total–.
De todos modos, no pasa nada con los austríacos. ¡Sí incluso la selección de Israel, que casi nunca consigue nada, les metió 5 golazos –a 0– en 1999! Desde 1970 también es operativa la selección nacional femenina de Austria –camiseta tinta en rojo, blanco para el atuendo alternativo– pero su historial comenzó mal, perdiendo 9 a 0 por dos veces, primero contra México y luego contra Suiza. Medio que nula capacidad de penetración en el área chica –contraria–. ¿Cómo se recupera uno de esta marca de nacimiento? Y, por cierto, nunca pudieron clasificar para una copa mundial. Encima, las alemanas y las húngaras las tienen de hijas –no se privan de verduguearlas en las canchas y en el campo de juego–. En fin, se trata de una escuela de von misses futbolísticas de nobleza menor –técnicamente hablando–, pero nobleza, al fin y al cabo, de modo que no se las puede alentar con el habitual e inmortal grito a voz en cuello de las fervorosas hinchadas argentinas: “¡vamos austríacas viejas y peludas, nomás!”. No, no cabe excitarlas oralmente como si fueran gorilas en el pasto, porque eso no suena bien –en el fútbol femenino–.
Miércoles, 3 de diciembre de 2025.
*Sociólogo y ensayista. Profesor de filosofía de la técnica y pensamiento contemporáneo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires

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