

La novela de Violaine Bérot, “Como bestias”, llega al teatro bajo la dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz. Un espectáculo de rara hermosura y gran coraje que trae desde el escenario ecos de otros sonidos que los argentinos conocemos muy bien.
Por Osvaldo Quiroga*
(para La Tecl@ Eñe)
¿Qué ocurre cuando nos encontramos con alguien que es radicalmente diferente a uno? ¿Y si además lo acompañan hadas que cantan y danzan en el escenario? De entrada sabemos que estamos en el territorio de lo no racional, o de lo fantástico, o frente a un híbrido que combina diversos lenguajes. El teatro es más verdadero que la realidad. Pensar la vida misma sin el arte es casi imposible. Quizá por eso Violaine Bérot escribió “Como bestias”, una novela que llega a escena con dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz. Hace falta, digámoslo de entrada, cierto coraje para hablar de aquello que los otros condenan, o miran con desconfianza, o les sirve para salir de sus rutinas y criticar lo que no conocen. En realidad, los personajes de “Como bestias” tienen miedo de pensar, de aventurar que hay otros mundos posibles. No todos. Hay algunos que comprenden lo que está ocurriendo. Quizá no tienen las palabras para expresarlo con claridad. Pero la intuición de algunos de ellos es más poderosa que el prejuicio de otros.
La madre, desde su profundo silencio, sabe que no hay tal monstruo, como algunos creen. A su hijo le dicen “el oso” por su gran tamaño, pero también por su relación con la naturaleza y, sobre todo, por la profunda sabiduría que tiene sobre el mundo animal. Todos saben en ese pueblo de montaña que el muchacho cura a los animales. Lo que no pueden soportar es lo que no saben. ¿Qué ocurre con la niña que vive en la cueva de las hadas y que el oso protege?
Dos filas de personas sentadas en el escenario conforman lo más parecido a un tribunal. La policía actúa como supuestos jueces. Cada uno de los integrantes del pueblo pasa al frente, se sienta en una silla y da su testimonio. El lenguaje verbal pone al descubierto los prejuicios, las dudas, la mediocridad y también el miedo frente a lo desconocido. Las hadas hacen lo suyo. Pero ellas no atestiguan; solo juegan con dulzura.
El dispositivo escénico del director Marcelo Moncarz es eficaz y poético. Los puntos de vista de cada personaje, orquestado como monólogo frente a una autoridad que no es visible para el espectador, tienen cada uno su propia impronta. El diseño de iluminación, la escenografía y el vestuario son grandes logros del espectáculo. Pero como siempre en el teatro son los cuerpos de los intérpretes los que marcan la diferencia. ¿Cómo olvidarse, por ejemplo, del relato de la farmacéutica en la admirable interpretación de Yamila Ulanovsky? ¿Quién es la bestia? ¿El muchacho que protege a una niña o el violador que destruye una vida? ¿Quiénes son las bestias en una sociedad que no puede ver las diferencias que hay entre unos y otros? En todas las dictaduras se persigue al diferente. Tal vez por eso resulta tan impactante ese otro lugar que se abre en el escenario y que aturde con sus sonidos, ecos de otros sonidos que los argentinos conocimos muy bien.
Las excelentes actuaciones de todo el elenco nos ubican frente a un espectáculo de rara hermosura. Es como si desde una herida abierta surgiera una luz que encandila, pero que si la seguimos, abre un mundo para cada uno de nosotros.
(“Como bestias”, dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz sobre una novela de Violaine Bérot. Adaptación: Pablo Martín Sánchez. Dirección: Marcelo Moncarz. Intérpretes: Diego Albornoz, Cecilia Cósero, Jerónimo Dodds, Pablo Finamore, Daniela Flombaum, Jorge García Marino, Luis Alberto González, Cecilia Labourt, Luz Miraldi, Silvina Muzzanti y Matías Panaro. Escenografía: Gabriela Gerdelics. Vestuario: Jorge López. Iluminación: Sergio Nicolás Iriarte. Música: Tom CL. En Hasta Trilce, Maza 177. Los lunes, a las 20).

*Periodista especializado en Cultura, creador de El Refugio y Otra Trama. Actualmente al frente de El Refugio en la radio de Las Madres de Plaza de Mayo, AM 530 Somos Radio.

La Tecl@ Eñe viene sosteniendo, desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe. Pueden colaborar con $5.000 ó $10.000. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.
Tu aporte es importante para seguir adelante.
Muchas gracias.
Alias de CBU: Lateclaenerevista