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24 agosto, 2026El presidente dijo que el ingreso de dólares por las inversiones en Vaca Muerta ayudará para eliminar los derechos de exportación al campo. La discusión no es retenciones sí o no, es quién se queda con la renta agropecuaria y cómo se protege al productor y al consumidor.
Por Matías Jáuregui*
(para La Tecl@ Eñe)
Argentina tiene dos grandes máquinas para generar dólares, el campo y Vaca Muerta. En las últimas semanas escuchamos decir al presidente que el ingreso de dólares por las inversiones en Vaca Muerta ayudará para eliminar los derechos de exportación al campo.
El remplazo de un ingreso por otro no es importante si no analizamos cuánto exportan, cuánto empleo genera, cuánto recauda el Estado y cuánto de esa riqueza queda efectivamente en la Argentina.
Retenciones: el impacto no termina en el productor de granos
En las producciones intensivas de carne, huevo y leche, la alimentación representa aproximadamente entre el 70% de los costos, según la actividad y el sistema productivo. De este alimento, que se usa para las producciones intensivas, el maíz y la soja son los dos principales componentes, aportando energía y proteína.
Por eso, si se eliminan las retenciones al maíz y a la soja, aumenta el precio interno de esos granos y se encarece el alimento de los animales. El mayor costo termina presionando sobre el productor de carne, leche y huevos y, finalmente, puede trasladarse al precio que paga el consumidor.
Pero existe otro efecto: el productor de granos tampoco necesariamente se queda con ese beneficio. En buena parte de la agricultura argentina, el alquiler de la tierra se pacta en quintales de soja por hectárea. Si sube el valor de la soja, también puede aumentar el costo del arrendamiento, transfiriendo parte de la mejora del precio del grano hacia el propietario de la tierra.
Así, una baja generalizada de retenciones puede terminar generando una transferencia de renta hacia los grandes propietarios de tierra y los sectores concentrados de la cadena de insumos, mientras el pequeño y mediano productor enfrenta costos crecientes.
Por eso, como plantea Pedro Peretti, una política de retenciones debería ser segmentada según el tamaño del productor: quien más tiene, más paga, para evitar que una medida general termine beneficiando principalmente a los grandes productores y terratenientes.
La discusión no es retenciones sí o no, es quién se queda con la renta agropecuaria y cómo se protege al productor y al consumidor.

El complejo agroindustrial genera aproximadamente 4 millones de puestos de trabajo en toda su cadena: productores, trabajadores, contratistas, transporte, acopios, industrias, proveedores y servicios. Este sector genera unos US$51.000 millones de exportaciones, alrededor del 58% de las ventas externas argentinas.
Vaca Muerta, en cambio, es una actividad mucho más intensiva en capital, y no en la mano de obra que emplea. Las exportaciones energéticas generan US$11.000 millones (alrededor del 13 % de las ventas externas argentinas) e YPF proyecta que Vaca Muerta podría generar US$30.000 millones anuales hacia 2031. Ahora hay un dato muy interesante y es que este sector genera más de 400.000 empleos directos e indirectos en petróleo y gas, un 10 % de los empleos que genera el sector agroindustrial. Se estima un aumento de entre 30.000 y 43.000 trabajadores adicionales en los próximos años (un 1 % de los puestos de trabajo que genera el sector agroindustrial). Son empleos de muy buenos salarios, pero la cantidad de trabajadores necesaria es muy inferior a la escala laboral de la cadena agroindustrial.
¿Quién captura esa riqueza?
En el agro, el Estado nacional cobra directamente derechos de exportación. Para 2026 se estima una recaudación de aproximadamente US$5.000 millones por retenciones agropecuarias, mucho menos de lo que recaudó en el año 2025 (aproximadamente 8.000 millones de dólares), antes que el gobierno redujera las alícuotas de los principales productos agroindustriales.
En Vaca Muerta el mecanismo es diferente. Las provincias son titulares de los recursos hidrocarburíferos y, por ejemplo, provincias como Neuquén reciben las regalías, siendo esta provincia quien concentró el 64% de las regalías hidrocarburíferas del país en 2025, seguida por Chubut con 13%, Santa Cruz con 8% y Mendoza con 5%. (Recordemos que las provincias empezaron a recibir regalías recién con Menem).
En conclusión, el agro genera aproximadamente US$ 51.000 millones de exportaciones y transfiere unos US$ 5.000 millones en DEX a Nación (el complejo sojero representa el 25 % de las exportaciones), mientras que los hidrocarburos generan unos US$33.000 millones, de los cuales US$ 11.000 millones vienen de exportaciones, capturando las provincias productoras el 12 % (regalía), alrededor de US$ 4.000 millones en regalías.
Pero las regalías no son todo lo que queda en el país. También existen impuestos nacionales y provinciales, mientras que el resto de los ingresos, después de costos, salarios, inversiones y tributos, pertenece a las empresas.
Ahí aparece una diferencia fundamental: una parte de esa renta empresarial puede reinvertirse en Argentina, pero también puede transformarse en dividendos del capital extranjero.
¿Qué cambia el RIGI?
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones busca atraer proyectos de más de US$200 millones. Este régimen les permite a las empresas girar al exterior los dividendos en forma progresiva: 20% en el segundo año, 40% en el tercero y 100% desde el cuarto. O sea, a partir del cuarto año, el 100% de las divisas provenientes de las exportaciones del proyecto quedan exceptuadas de la obligación de ingresar y liquidar en el mercado de cambios argentino y pasan a ser de libre disponibilidad para la empresa. Esto significa que una gran parte de las divisas y de la renta de Vaca Muerta eventualmente se vaya del país con una retención del 7%, que baja al 3,5% después de siete años
Por eso, la pregunta es:
¿Cuántos dólares generan? ¿Cuántos argentinos trabajan gracias a ellos? ¿Cuánto captura el Estado? ¿Cuánto se reinvierte? ¿Y cuánto queda en el país?
Como productor de Tandil quiero que Argentina produzca más trigo, maíz, soja, carne y leche. Y también quiero que Vaca Muerta produzca más petróleo, gas y dólares.
Pero quiero algo más: que la riqueza de nuestros recursos naturales se transforme en trabajo, inversión, industria y bienestar para todos los argentinos. Porque exportar no es lo mismo que desarrollar.
No alcanza con preguntar cuántos dólares genera una actividad. Hay que preguntar quién captura esa riqueza, cuánto queda en Argentina y cuánto puede volver a salir.
24 de agosto de 2026.

*Ingeniero agrónomo y productor agropecuario de Tandil

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