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21 agosto, 2026La Companyia Hongaresa de Teatro presenta durante agosto y septiembre la obra “David” en el Complejo Teatral San Martín. Con treinta años de trayectoria, Hongaresa es un lugar que ya no pertenece del todo a un solo sitio. Después de este viaje a Argentina, Paco Zarzoso, cofundador de la compañía, sostiene que “ya podemos decir que somos una compañía hispano-argentina”.
Por Paco Zarzoso*
(para La Tecl@ Eñe)
Es una alegría celebrar nuestros treinta años con este viaje. Una aventura artística y personal; un viaje de encuentro, de conocimiento y de esos vínculos que con el tiempo terminan formando parte de una compañía tanto como sus obras.
Argentina está presente en nuestra historia desde hace años. Hemos venido, vuelto, presentado espectáculos, conocido creadores, hecho grandes amigos tanto en Córdoba como en la Capital, y abierto caminos que después han continuado en Valencia y en otros lugares.
Nosotros también somos porteños. De Puerto de Sagunto, cerca de Valencia, como nos llaman allí. Por todos estos viajes e idas y vueltas, aquí, en Buenos Aires, nos sentimos como en casa. Un puerto es un lugar de llegada y de partida, de encuentros y de cruces. Por eso nos gusta generar puentes, abrir rutas de ida y vuelta.
Y hoy me atrevería a decir algo que hace unos años quizá nos habría parecido extraño: que la Companyia Hongaresa es también una compañía hispano-argentina.
Porque después de treinta años una compañía también es los lugares donde ha trabajado, las personas con las que ha creado, las obras que ha compartido y, sobre todo, los vínculos éticos, estéticos y culturales que ha ido construyendo.
Este viaje lo hace visible. Venimos con tres obras muy diferentes, pero las tres atravesadas por nuestra relación con Argentina.
«David» representa la forma más tradicional del viaje: una obra que nace en Valencia, ha recorrido distintos escenarios y ahora cruza el océano para encontrarse con el público argentino. Es una obra sobre una tiranía doméstica, vinculada a un sistema de tiranías que va desde las cúspides hasta los sótanos. Y este viaje tiene además un significado especial: la presentamos en el Complejo Teatral San Martín, en el corazón de Buenos Aires, uno de los espacios teatrales más emblemáticos del teatro en lengua castellana.
«Tejedoras de abismos», del dramaturgo argentino Arnoldo Liberman, residente en Madrid desde que salió huyendo de la dictadura militar, cuenta otra parte de esta historia. La obra se construye en dos monólogos, uno de ellos protagonizado por una figura esencial de la poesía argentina: Alejandra Pizarnik. Cruza poesía, memoria y teatro, y llega a escena dirigida e interpretada por Lola López, tendiendo también un puente entre ambas orillas.
Y después está «Coro», quizá el ejemplo más claro de aquello en lo que se ha convertido nuestro vínculo. El texto fue escrito en España, pero esta será su primera representación y llegará a escena con un equipo casi íntegramente argentino, dirigido por el actor y director porteño Germán Rodríguez. Una coproducción nacida del encuentro entre artistas argentinos y nuestra compañía. Podríamos decir que “Coro” es una obra escrita en España que nace escénicamente en Argentina.
En septiembre se presentará también en Toda Teatro “El hipnotizador”, un texto mío dirigido por Lola López e interpretado por nuestro gran amigo Marcelo Márquez. Marcelo es cordobés y forma parte también de ese camino de ida y vuelta: viajó a España para trabajar con nosotros y ahora vuelve a Buenos Aires con una obra nacida al otro lado del océano.
Durante mucho tiempo pensamos los viajes como una forma de llevar nuestras obras a otros lugares. Con el tiempo hemos entendido que un viaje también transforma aquello que llevas. No venimos solamente a mostrar teatro. Venimos a hacer teatro con otros. Eso es lo que ha ido sucediendo entre Argentina y Hongaresa: lecturas, festivales, talleres, encuentros, coproducciones y, por encima de todo, amistades.
En este viaje hemos creado además un vínculo muy especial con la Sala Toda Teatro, un espacio recién inaugurado con el que sentimos una complicidad inmediata. Allí presentaremos «Tejedoras de abismos», «Coro» y «El hipnotizador». Allí nos encontramos también con Leandra Rodríguez, una de sus socias fundadoras y alguien que forma parte de nuestra propia historia: ha sido directora técnica e iluminadora de Hongaresa. Que nuestros caminos vuelvan a encontrarse en Buenos Aires tiene para nosotros un significado especial.
Pero no queremos que esta celebración nos haga olvidar el momento que vivimos. La cultura se precariza cada vez más y las políticas que deberían protegerla y hacerla crecer parecen alejarse del bien común. En tiempos en los que se estrechan los espacios para el pensamiento, la imaginación y el encuentro, defender la cultura no es un lujo: es defender una forma de comunidad.
Por eso seguimos haciendo teatro. Porque el teatro puede ser también un lugar de resistencia. Un lugar donde reunirnos, pensar juntos, escuchar otras voces y recordar que todavía podemos construir algo en común.
Y quizá lo más hermoso de este recorrido es que ya no sabemos qué parte de Hongaresa viene de Valencia y qué parte ha ido llegando de Argentina.
Tal vez eso sea también una compañía de treinta años: un lugar que ya no pertenece del todo a un solo sitio. Un puerto, otra vez. Un lugar de llegada y de partida, de encuentros y de cruces.
Porque hay viajes que, después de muchos años, dejan de ser viajes y se convierten en identidad.
Y después de este viaje, quizá ya podamos decirlo: somos la Companyia Hongaresa de Teatre, una compañía hispano-argentina.
21 de agosto de 2026.

*Paco Zarzoso, cofundador de la Companyia Hongaresa de Teatro.

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