
Garrapatas – Por Rafael Bielsa
1 octubre, 2026El abogado y escritor narra en esta nota el proceso de escritura de su primera novela «La pasión según San Marcos», una obra que combina la vida de Johann Sebastian Bach con la historia de dos familias de Dresde, los Keimble y los Freisser, separadas a fines del siglo XIX por un hecho luctuoso.
Por Dante Marcelo Vega*
(para La Tecl@ Eñe)
Como fiscal federal he intervenido en diversos procesos contra el autoritarismo y la corrupción. Entre los primeros se cuentan más de veinte juicios por delitos de lesa humanidad, en particular el celebrado en Chubut en 2012 contra los autores de la masacre de Trelew; entre los segundos, desarrollé una investigación que terminó con la condena de una banda liderada por un ex juez federal que concedía libertades a cambio de coimas.
Llevé adelante esos procesos refugiándome en la literatura. Luego salí de las formas rígidas de los textos jurídicos y de los ensayos y me animé a ficcionar. Busqué mi propia voz, mientras desgranaba una trama que situé en dos momentos de Alemania. En el siglo XVIII, Johann Sebastián Bach se encuentra postrado en su lecho, casi ciego y víctima de jaquecas lacerantes. Recuerda su itinerario vital y su música mientras aguarda a un charlatán inglés que recorre Europa promocionándose como un médico oftalmista capaz de operar las cataratas con una novedosa técnica quirúrgica con quien se ha puesto en contacto su esposa.
A medida que transitaba la biografía del músico, inventé una saga de dos familias de Dresde, los Keimble y los Freisser, separadas a fines del siglo XIX por un hecho luctuoso. Sus descendientes atraviesan con distinta suerte los sucesos capitales de la Alemania reciente: el gas mostaza y las trincheras de la Primera Guerra Mundial, el nazismo, los bombardeos aliados, la invasión del Ejército Rojo, la división del país y su reunificación.
El escenario principal de la ficción es Sajonia. Allí vivió Bach la mayor parte de su vida y compuso la parte más importante de su obra, en particular las tres Pasiones de su repertorio. La última es la Pasión según Marcos, estrenada en 1731 y cuya partitura se encuentra extraviada. Bach era por entonces Kantor, un cargo rentado que dependía del Ayuntamiento y que lo obligaba a componer la música que se interpretaría cada semana en las cuatro iglesias principales de la ciudad bajo su dirección musical También la Universidad local le pagaba el alojamiento y la educación de sus hijos a cambio de dar clases en un colegio preparatorio.
En la novela, en los primeros años de la Reunificación el último descendiente de los Freisser ha llegado al cargo de ministro presidente de Sajonia mientras que la última de las Keimble es una jueza local, designada por la RDA y sujeta a confirmación por las nuevas autoridades regionales. Los destinos de ambas familias volverán a cruzarse a partir de esa obra de Bach.
Demoré dos años en escribir la novela. Leí cuanta referencia de Bach cayó en mis manos, mientras recorría artículos y libros sobre la República de Weimar, el nacionalsocialismo y la República Democrática Alemana. Intenté ser fiel a la consigna de no insertar datos que no hicieran a la trama. Fui fiel a los sucesos históricos y biográficos; el resto es imaginación.
Cuando la novela estaba en imprenta, el candidato ultraderechista de una de las Regiones de Sajonia se impuso en las elecciones con un discurso de odio a los inmigrantes, soluciones mágicas para el problema del desempleo y una vuelta a la cultura rusa. A la vez, en Berlín – otro de los escenarios de mi novela – se impuso la candidata de la ultraizquierda. La búsqueda de la Verdad, que es el tema final de mi novela y también de mi profesión, está presente en la Alemania actual, que vuelve a buscar su destino en estos tiempos de perplejidad.
1 de octubre de 2026.

*Abogado y escritor.

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