
Almanzor, la islamofobia y mi padre – Por Jorge Elbaum
6 noviembre, 2026Las elecciones de medio término en Estados Unidos demuestran que en el país del Norte pasó algo poderoso y significativo, que es la derrota de Donald Trump y su séquito de parientes y águilas envalentonadas, y el despertear de un pueblo. Los demócratas enfrentan el desafío de interpretar la indignación expresada el martes pasado. Los cambios en la política de sumisión de Latinoamérica dependerán de la propia capacidad para transformar el oprobio en esperanza.
Por Felipe Solá*
(para La Tecl@ Eñe)
1. Las elecciones de medio término en Estados Unidos no deberían sorprendernos. Esta vez las encuestas predijeron con bastante precisión lo que pasaría. Alguien podría decir «se veía venir». Las manifestaciones de No King fueron muy grandes, el galón de gasolina subió abruptamente por la guerra con Irán, se asoció la suba del costo de la vida con la guerra con Irán y los aranceles, y el país entró en una dinámica de protestas y divisiones al interior de la sociedad. Los resultados superaron lo esperado; hay nuevos gobernadores demócratas en los estados swing, y resultados contundentes para senadores y representantes.
2. Sin embargo, Ese pueblo acostumbrado a estar en guerra contra el enemigo externo sin que nunca se le preguntara, con una parte de sus trabajadores que, supuestamente, detestaban a los inmigrantes, sus rednecks y su rechazo a las minorías de cualquier tipo y los supremacistas que hacían gala de su racismo, asustaba. Esos, todos esos, que pensábamos alguna vez pudieron ser mayoría, fueron barridos del escenario por la aparición de otro pueblo, tan norteamericano como ellos, mucho más numeroso, que el martes salió a votar.
3. Los resultados nos reconciliaron con ese pueblo, y, simultáneamente, nos alejaron de nuestros prejuicios. Aparecieron otros actores. Workers, amas de casa, estudiantes, latinos, hijos de inmigrantes, minorías negras con decenas de años de historia, madres, padres, hijos, candidatos con nombres españoles y musulmanes. Gente indignada y capaz de mostrar su bronca, su hartazgo de las algaradas del presidente naranja o anaranjado, su amargura por el empobrecimiento, su cansancio. Gente que había sido engañada con gorras del MAGA, teniendo que ser espectadora de la absoluta falta de respeto y sensibilidad del grupo gobernante, mostrada durante dos años de brecha ideológica, de violencia federal contra los supuestos inmigrantes indocumentados, de insultos, de desprecio, de actitudes inhumanas, de separatismo, de mentiras, de obscenidades.
4. André Singer es un politólogo brasileño que influyó en el gobierno del presidente Lula. Escribió 20 conclusiones posteriores a su triunfo reciente. Una de ellas alude a la composición social y económica de sus votantes del balotaje. A diferencia de las elecciones que lo hicieron presidente en 2022, esta vez, habrían votado por él casi exclusivamente aquellos con problemas para llegar a fin de mes, los pobres y las familias de las clases medias bajas que tenían cada vez menos dinero disponible, los endeudados, la mitad más pobre de Brasil se podría decir. Por eso, concluía Singer, su gobierno futuro no debería ser igual al actual, que fue producto de una alianza de clases más visible. Pensaba en un gobierno con sus prioridades claras, que debería concentrarse en aquellas medidas dirigidas a la solución de sus problemas. En definitiva, ser fiel a los sentimientos de los votantes e interpretar con precisión sus necesidades materiales y espirituales. La lealtad al voto, el respeto prioritario del mandato.
5. ¿Por qué Singer? Porque nos retrotrae a que el gobierno que se debilita más rápido es el que confunde ese mandato, quiere gobernar para todos y no hace centro en lo que se espera de él. Ese es un desafío extraordinariamente importante para los demócratas electos; concebir posiciones más cercanas al profundo descontento que se intuye de su triunfo rotundo y alejarse de la plutocracia de Washington, que siempre ha gobernado directa o indirectamente. Esto no será fácil. Todo parece haber cambiado para mal en los EE.UU. Hoy es un país que en muchas partes está roto. La corrupción, señalada en las encuestas como la principal razón del malestar, es endémica. Los multimillonarios, incluyendo a Trump, pagan muy poco impuesto a la renta y en 2010 la Corte Suprema permitió a las grandes empresas financiar a sus candidatos elegidos a dedo. Un sistema de soborno legalizado que también está presente en la Argentina. Será un camino en el cuál deberán atender antes a la población sufriente que a los tecnofeudales, por ejemplo, que también están entre los derrotados de ayer y que pueden ver desvanecerse su sueño de estar en política de manera activa.
6. La guerra desatada por Trump y Netanyahu hace ya más de ocho meses, es una muestra de la insensatez del magnate. Sin evaluar demasiado los costos para el pueblo, el campeón del real estate, que llegó a proponer una nueva Costa Azul en la franja de Gaza, se topó con la estrategia bélica iraní, mucho más pensada y eficiente que lo que esperaba. Puso el erario de su país a pagar la defensa de Israel, país que nunca obedeció a los EE.UU. y siempre recibió su inestimable ayuda militar y tecnológica. Y de eso también se hartaron los norteamericanos de a pie. Hay un daño inmediato a la economía, inflación por las subas de la gasolina y el diesel, y debida también a la torpeza infinita en el uso irracional de los aranceles, y un daño mucho mayor, que creo se verá con el paso del tiempo. Los Estados Unidos no podrán enviar sus tropas a inventar un conflicto, defender la democracia o la libertad, sin pagar cada vez más altísimos costos internos. O sea, no podrán hacerlo. Sus intervenciones serán más limitadas y serán las de siempre: inteligencia, presión política, defensa descarnada de sus empresas. Pero ha aparecido un límite que llegó para quedarse y lo puso el pueblo el martes pasado.
7. ¿ Y ahora? ¿Qué va a ser de ti lejos de casa, Javier Milei? Se cayó tu sueño húmedo: la protección anaranjada. La economía que inventaste no existe: era y es un programa demencial que se convirtió en un círculo vicioso acelerado hacia abajo. Menos consumo, ausencia de inversión, menos empleo formal e informal, salarios de hambre y caída sin red de las recaudaciones nacional, provinciales y municipales. La posibilidad de más endeudamiento externo se alejó y los vencimientos de la deuda externa se aproximan. El ministro de Economía sabrá de piruetas financieras, pero no está capacitado para hacer un cambio rotundo de la economía real, en favor de un pueblo agotado y una industria arrasada. No es el hombre. No sabe concertar, transmitir su programa, hacerse creíble para los que invierten, sean argentinos o extranjeros. Lo que sabía ya lo hizo: más deuda.
8. Quedan dos años de un MAGA machucado. Las primeras decisiones de la política exterior deberían centrarse en terminar la guerra con Irán. Un Trump acorralado por el Congreso el año que viene, deberá retroceder en su locura revisionista que lo llevó a alterar completamente el orden internacional, sus normas, sus instituciones, y moldear la distribución del poder a su manera. Eso puede entrar en un declive progresivo. La caída de los precios en el mercado de futuros de los combustibles estaría presagiando el fin de la aventura bélica, lo que sería una retirada con mucho mayor impacto que la huída desordenada de Afganistán.
9. No creo que tengamos señales claras sobre cambios en la política de sumisión de Latinoamérica llevada a cabo, todavía. Las intervenciones para definir elecciones, la presión explícita para frenar inversiones chinas, los discursos obscenos de Trump y Marco Rubio, la transformación de Venezuela en un estado títere, la búsqueda de polarizar al interior de nuestras naciones para ahondar divisiones internas, el disciplinamiento. Pero, primero, la victoria de Lula, y ahora la durísima derrota de Trump, llevan a pensar que el Escudo de las Américas quedará ahi. Los demócratas son claves, si interpretan la indignación expresada el martes. Todo lo demás dependerá de nosotros y de nuestra capacidad para transformar nuestro propio oprobio en esperanza.
7 de noviembre de 2026.

*Exgobernador de la provincia de Buenos Aires y exministro de Relaciones Exteriores.

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