
Teatro. Palomas ensangrentadas que caen desde el cielo – Por Osvaldo Quiroga
7 julio, 2026Parece, hay que saber sufrir. Sufrir y mucho, claro que en términos futbolísticos. Nos toca Suiza el próximo sábado en la ciudad de Kansas, y de seguir, por ahí están Inglaterra y Noruega, con el bueno de Harry y el témpano Haalan, dos monstruos del gol.
Por Conrado Yasenza*
(para La Tecl@ Eñe)
Qué decir. Primero, parece, hay que saber sufrir. Sufrir y mucho, claro que en términos futbolísticos. Más allá del espectáculo ganado al deporte está la vida que, como escribió el poeta Francisco Urondo, el Paco, «maltrata y consuela» mientras se «sufre con rabia la esperanza».
Messi, con 39 años, es un deportista de elite. Nada nuevo, si se tiene en cuenta el largo período de tiempo que lleva jugando en el primer nivel mundial del fútbol. Veintidós años desde que debutó en el primer equipo del Barcelona.
Se escribe fácil, pero el rosarino es cosa de otra galaxia. Lionel nos salva, aunque sea mientras dura un partido, mientras la Selección siga en el campeonato mundial, de la frágil belleza humana.
En el partido jugado ante Egipto, Messi se sobrepuso a Messi. Ofuscado y contrariado por el segundo penal mal tirado en el mundial, le costó salir de ese pozo funambulesco, pero lo hizo poniéndole la pelota al Cuti en la cabeza para que el cordobés, con la potencia de un roble y la flexibilidad de un sauce, le reviente la mano y el arco al arquero egipcio (hasta ahí, perdíamos 2 a 0); y luego haciendo un gol de sobre pique que nos puso de nuevo en partido (2 a 2). Una ardilla entre abedules.
Paredes, el de «boquita», El 5 elegante, fue el jugador de todo el partido y de toda la cancha. Tanto que cuando daba la impresión de que el equipo recuperaba algo de control en medio del desbarajuste táctico y estratégico, se hizo largo en el césped para meter una barrida salvadora y evitar un nuevo gol de los africanos. La elegancia no quita la rispidez. «En la cancha se venían muchos, eran muy rápidos y era una de las últimas del partido en el 2-2. Si sirve para ayudar, bienvenido sea», le dijo, con una calma para otro resultado y partido, a un periodista.
Enzo deambuló por la periferia del juego, calesiteando, confundido, errático hasta que Julián (le disculpamos, claro, que sólo haga goles por cupones de una de las plataformas de delivery) le robó a Salah una pelota en nuestra área, la abrió precisa para Lautaro y el “Toro” lanzó un centrazo, que era más para Nico González, que venía en moto desde atrás, pero que interceptó «Gardelito», que sin cerrar jamás los ojos extendió sus brazos como para tomar vuelo y metió un frentazo hermoso pensando «va ahí, justo ahí, al otro palo del arquero». Golazo y 3-2.
En fin, un primer tiempo regular y un segundo tiempo malo, embarullado, desordenado, pero lleno de enjundia y tozudez como para no irnos del mundial en octavos y dejando una imagen de equipo derrotado psíquica y futbolísticamente.
Final: Tres a dos. 3-2. Ganó Argentina y está en cuartos de final.
Nos toca Suiza el próximo sábado en la ciudad de Kansas (los entendidos dicen que tiene tradición futbolera) que jugó frente a Colombia un partido muy flojo, fueron a tiempo suplementario y definieron por penales. Y de seguir, por ahí están Inglaterra y Noruega, tal vez en semis, con el bueno de Harry y el témpano Haalan, dos monstruos del gol.
Habrá que mejorar mucho si se quiere llegar a la final de esta copa del Mundo que se parece mucho a un descanso festivo entre las esquirlas del odio de clase, el racismo y la guerra.
Coda
No tengo idea de lo que vendrá. Después, qué importa del después, hoy, si ni siquiera es presente y al mundo le falta un tornillo.
Ojalá volvamos a jugar al fútbol, a la pelota, y no asistir al «show time».
Martes, 7 de julio de 2026.

*Periodista. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV)

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2 Comments
Conra… este texto es todo lo que mi cabeza quiere percibir hoy. Muchas gracias.
Muchas gracias, Alejo! Qué bueno que tu deseo conecte con lo que el texto propone.
¡Abrazos!